21 de septiembre 2004 - 00:00

Estupendo recital de un Cedrón de cámara

«La guillotina. Tangos entre Argentina y Francia». Actuación de Juan «Tata» Cedrón (voz, guitarra). Con F. Traine (guitarra), D. Trosman (piano) y F. Torres (bandoneón). Grupo invitado: Cuarteto Yuyo Verde. (Bar Tuñón, viernes y sábados.)

Aunque hizo un paso reciente por la orquesta típica -un organismo que armó en Francia y del que no han podido escapar muchos de sus colegas en estos tiempos de «revival»-, el «Tata» Juan Cedrón es verdaderamente trascendente en el formato camarístico. Es allí -con su tradicional cuarteto o con otras formaciones, como el trío que lo respalda ahora en Buenos Aires-cuando se hace distinto, cuando su personal manera de musicalizar poesía adquiere una dimensión superlativa, cuando su estilo de canto, que tiene, por supuesto, anclajes en la tradición, toma un vuelo especial. Hace ya tiempo que Cedrón se convirtió en un referente importante para el tango, con la introducción de la poesía cantada -especialmente de Raúl González Tuñón y Juan Gelman- y con su absolutamente personal manera de cantarla. Tanto, que así como ha ganado admiradores fanáticos ha cosechado algunos críticos muy duros que nunca aceptaron su modo de acercamiento al tango. En estos recitales que comenzó en el bar Tuñón, y que continuará por un par de fines de semana, aparecen algunos clásicos del tango: «El último organito» (con su autor, Acho Manzi, en la sala en la noche de estreno, una versión imponente de «Garúa», «Una lágrima», «Mano cruel», «Ninguna» o «Quien más quien menos». Pero la mayor parte del show queda para su repertorio más tradicional. Pasa por González Tuñón con «Eche veinte centavos en la ranura» y «La cerveza del pescador de Shiltigeim»; por Gelman, con «Mares»; por Carlos de la Púa con «Floreo»; por Luis Alposta con «La flauta»; por «Un cuento», otra poesía de Acho Manzi musicalizada por Cedrón. Y agrega una novedad que, por sí sola, justifica la visión de su espectáculo: una musicalización de «Palabras sin importancia», un poema inédito de Homero Manzi. En este caso, lo acompañan Felipe Traine en guitarra y Facundo Torres en bandoneón; y sólo a ratos se suma el pianista Diego Trosman. Antes y durante su actuación, hubo un amplio espacio para el Cuarteto Yuyo Verde, un grupo de estilo troileano que vive y toca en París y al que el Tata le dio la oportunidad de compartir su espectáculo.

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