4 de noviembre 2005 - 00:00

Exhiben a pionero del informalismo

«Composición barroca», de Mario Pucciarelli, padre de un movimiento de influencia fundamental en el desarrollo de las futuras vanguardias en nuestro país.
«Composición barroca», de Mario Pucciarelli, padre de un movimiento de influencia fundamental en el desarrollo de las futuras vanguardias en nuestro país.
En el Centro Cultural Recoleta se exhibe «Mario Pucciarelli-Obras 1958-1966». Nacido en Buenos Aires en 1928 se despierta en su adolescencia su interés por el dibujo y la pintura. Desde que en 1954 recibe su primer premio, despliega una intensa labor en el campo artístico y se calcula que sólo en el período 1959/1960 participó de 28 muestras colectivas locales e internacionales dentro del Movimiento Informalista.

Pucciarelli
es uno de los iniciadores de este movimiento junto a Alberto Greco, Kenneth Kemble, Fernando Maza, Luis Wells, Enrique Barilari, Towas y Olga López, cuyas exposiciones, a partir de Julio de 1959, generaron reacciones encontradas por la libertad individual y por los materiales empleados que se oponían a la «buena pintura». Pucciarelli fue vocero, teórico y uno de los principales difusores del informalismo apoyado, entre otros, por los críticos Hugo Parpagnoli, Córdoba Iturburu y Rafael Squirru que prologó la exposición realizada en el Museo Sívori sito entonces en la calle Paraguay y en la que figuraban los ocho pintores que habían expuesto en Van Riel.

Vale la pena mencionar el circuito de galerías como Peuser, Lirolay, Witcomb que también contribuyeron a la difusión de este movimiento de tan breve duración, yq que en 1960, cuando comienzan a ser conocidos, comienza la disolución del grupo.

En el ilustrativo y a su vez abarcativo libro editado por Patricia Rizzo (206 páginas) en coincidencia con la muestra, se reproducen 60 obras, la mayoría pertenecientes a coleccionistas privados, hay textos de críticos argentinos y extranjeros, testimonios escritos y fotográficos de archivo, una pormenorizada cronología de más de cuatro décadas del artista que, en 1961, se radicó en Roma con su esposa Inés Blucmencweig -también artista de ese movimiento- gracias a la beca obtenida como premio del Instituto Di Tella en 1960.

Distintas circunstancias impidieron a los Pucciarelli regresar a la argentina ( lamentablemente, esta vez su promesa de venir también se frustró a último momento) y en la entrevista que Patricia Rizzo le hiciera en 2004 cuando se gestaba la actual exposición y edición del libro se refleja una visión pesimista pero a su vez el artista alienta el deseo de que la gente «mire» su obra y saque sus propias conclusiones. Es importante leer el autotexto de 1963 acerca de «los nuevos caminos abiertos por el informalismo ya que el fenómeno matérico y la poética del gesto tienen infinitas posibilidades».

Este es el diálogo que se percibe a lo largo del recorrido de la exposición que comienza con las abstracciones de 1958. La diversidad de texturas, una paleta severa, movimiento de materia que se expande, se retrae, se desplaza, el agregado de elementos como redecillas, telas, maderas, latas, encubiertas por una untuosidad de magma, gruesos empastes, efecto de goteado constituyen obras complejas que presentan accidentes en las que aparentemente juega el azar. Estas obras se ven hoy como un homenaje a la pintura, una poética espiritual, un uso de la libertad sin objetivos extrapictóricos, «una reducción de la pintura a los valores de la pura percepción», según el artista, y que en épocas del reinado de lo efímero, el tiempo no ha desgastado. Un encuentro renovado con este artista de vasta trayectoria internacional, codiciado por los coleccionistas, que participó de un movimiento cuya influencia fue fundamental en el desarrollo de las futuras vanguardias en nuestro país. La muestra clausura a mediados de noviembre.

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