16 de octubre 2003 - 00:00

"EXTERMINIO"

«Exterminio» («28 days later», G.Bretaña, 2003, habl. en inglés). Dir.: D. Boyle. Int.: C. Murphy, N. Harris, M. Burns, Ch. Eccleston.

La imagen de una gran ciudad totalmente desierta siempre resulta inquietante. Tanto en esta novedosa « Exterminio» como en la docena de películas que lo hicieron antes, pero con Vincent Price («Seres de las sombras») o Charlton Heston («El Hombre Omega»). Por otro lado, los muertos vivientes mutados en algún futuro desolador vienen haciendo estragos desde que George Romero filmó «La noche de los muertos vivientes» en 1968. La intolerancia, el consumismo y los horrores de una sociedad fascista dominada por militares aparecieron como temas esenciales en «Dawn of the Dead» y «Day of the Dead», los siguientes films de la trilogía de Romero nunca estrenada en cines en la Argentina. «Exterminio» copia un poco de todos lados, sólo que lo hace sin una idea demasiado definida (no por nada la película se ofrece con dos variantes de desenlace, como si la incoherencia fuera una cualidad). En «Exterminio», Inglaterra -y tal vez el mundo-fue diezmada por un virus experimental aplicado a monos. La gente muere, y en el acto se comporta bestialmente y quiere morder a su prójimo. Los pocos sobrevivientes tienen que aprender a estar siempre listos para liquidar a un amigo o pariente que haya sido contagiado por uno de esos horribles mutantes no-muertos.

Durante casi toda su primera mitad, «Exterminio» ofrece una impactante variante moderna de las viejas pesadillas de Romero. Pero de pronto los mismos personajes que un par de escenas atrás liquidaban a su mejor amigo sin la menor vacilación, comienzan a relajarse, cometen errores groseros y torpezas que no coinciden con su carácter de astutos sobrevivientes del apocalipsis zombie. Eso ayuda a que parezcan gente buena en comparación a los militares trogloditas que simulan estar en control de ese nuevo mundo, aunque en realidad sólo buscan chicas. Al lado de estos conflictos, «Trainspotting» es casi sutil.

En medio de varios excelentes momentos de horror puro, el exceso de diálogos fuera de lugar ralentan algunas escenas, casi como un intento ex profeso de lograr un estilo más intelectual que el de un simple film de terror (como los que copia descaradamente).

D.C.

Dejá tu comentario

Te puede interesar