2 de julio 2008 - 00:00

"Extranjera"

«Extranjera» (Arg.Gr.Pol., 2007, habl. en español). Dir.: I. de Oliveira Cézar. Guión: S. Wolf, I. de Oliveira Cézar, L. Arévalo; Int.: A. Muñoz, C. Portaluppi, E. Blanco, A. Rovera, M. Robakiewicz, A. Ponce.

En algún lugar medio montañoso, seco y perdido, los pocos habitantes dejan pasar el tiempo, secos también ellos, sin más cosa que hacer, ni que esperar. Ni viento sopla, ni pasa nada, solo algún bicho ínfimo por entre las piedras, un jinete a lo lejos, y otro, con mirada de mando, que ha tomado una decisión terminante: ahí debe llover, y para que llueva él va a sacrificar a su propia hija. Unas viejas emponchadas, un árbol raquítico, unas cuevas, no mucho

más, completan el paisaje. Eso es todo, y la larga expectativa de la hija y la madre para tomar otra decisión, o acatar aquélla bajo otros términos. Y la expectativa del público, por supuesto, que puede sentirse hipnotizado por esas imágenes y esa espera, o puede resoplar y mandarse mudar, sin términos medios. Tal es el desafío que se impuso e impuso Inés de Oliveira Cézar en esta obra, donde plantea unos conflictos de obediencia del mandato familiar un tanto abstractos, algo alejados, digamos, de los que tan emotivamente había expuesto en su intenso trabajo anterior, «Como pasan las horas».

La fotografía, la banda de sonido, corresponden muy bien a la propuesta. Las mujeres tienen el aspecto adecuado para sus personajes, también lo tiene el extraño que acampa en las afueras, no así el mandamás. El guión no parece ayudar demasiado, ni tampoco se ayuda a sí mismo, cuando desdeña usar las palabras de «Ifigenia en Aulide», que es la principal tragedia que inspira esta « Extranjera».

Filmado cerca de Villa Benegas, Traslasierra (aunque tan árido que parece La Rioja), éste es, probablemente, el tercer acercamiento del cine argentino a los clásicos griegos. Antes fueron el corto de Aldo Paparella «Los sabuesos de Sófocles», y, en primer término, «El reñidero», de René Mugica. Para interesados en conocer los clásicos de forma más clásica, es cuestión de rastrear el «Ifigenia» de Michael Cacoyannis, con todo su despliegue de texto en idioma original, guerreros desnudos, bramidos de la madre desconsolada (a cargo de Irene Papas), y el manso cuello de la virgencita, ofrecido en sacrificio por su padre.

P.S.

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