3 de abril 2002 - 00:00

Ficciones irritantes

Roberto Bolaño «Putas asesinas» (Barcelona, Anagrama, 2001, 225 págs.)

Los personajes de Roberto Bolaño responden casi siempre al patrón del intelectual latinoamericano que vagabundea en el exilio y cuyo anclaje en el mundo sólo parece ligado a la literatura. No es difícil adivinar en las curiosas experiencias de estos chilenos que lograron sobrevivir a la violenta década del '70, el propio circuito vital de Bolaño, hoy por hoy uno de los más valiosos y creativos escritores de habla hispana (su novela «Los detectives salvajes» lo hizo acreedor del Premio Rómulo Gallegos).

El escritor pasó su adolescencia en México y más tarde emigró a España donde desempeñó los oficios más dispares hasta que logró vivir de la literatura. Su enorme talento le ha permitido transmutar su experiencias de trotamundos en una fascinante mezcla de humor, ironía, fría desesperación y angustia existencial. Las historias de su nuevo libro tienen formato similar al de su anterior libro de relatos, «Llamadas telefónicas». En ambos casos las anécdotas se suceden en forma desordenada, movilizadas por la sinuosa memoria del narrador de turno, por sus oscuros presentimientos o por su torturada percepción de lo cotidiano. La violencia está siempre presente: con ferocidad y sadismo en el relato que da título al libro o como una marca del destino en los magníficos y estremecedores relatos «El ojo Silva» y «Ultimos atardecederes en la tierra». Bolaño nunca deja de estar en diálogo con su Chile natal, ya sea a través de sueños muy significativos como el de «Encuentro con Enrique Lihn» o de apuntes francamente irreverentes como los 69 ítems de «Carnet de baile», dedicados a cuestionar a Neruda. La línea argumental de los relatos no siempre conserva una estructura clara. Algunas historias parecen disolverse en un mar de sensaciones difusas o apelan a una descontrolada sucesión de datos como en «Fotos», donde el protagonista divaga sobre la vida de un grupo de escritores franceses. Pero, en general, la prosa de Bolaño sorprende con sutilezas y efectivos juegos literarios. En «Días de 1978» logra infiltrar muy sutilmente su propia sinopsis argumental de la película de Tarkovsky «Andrei Rubliov», logrando un efecto particularmente dramático. En pocas palabras, el nuevo libro de Bolaño es un intenso viaje por la vida y la literatura y, como tal, está lleno de sorpresas.

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