16 de agosto 2004 - 00:00
"Flaubert debió haber sido el mejor de los amantes"
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Ana María Bovo: «El mundo de Emma Bovary es totalmente masculino. Por eso, decidí representar esta obra sólo con mujeres».
Periodista: Para Emma Bovary solo cuentan los hombres. Es huérfana de madre, no tiene amigas y hasta desprecia a su única hija por considerarla fea.
Ana María Bovo: Y ni hablemos de su suegra... Sí, el suyo es un mundo de hombres y precisamente por eso decidí que lo contaran siete mujeres. Además la novela está escrita por un hombre tan lúcido e inteligente que se animó a declarar: «Madame Bovary soy yo».
P.: ¿Qué papel cumplen esas siete mujeres?
A.M.B.: Salvo Julieta Díaz, que por momentos interpreta a la protagonista, ninguna tiene un papel muy definido. Todas forman parte de un coro femenino que se reúne a ensayar motivos musicales de «Lucía de Lamermoor». Y como ésa es la única ópera que vio Emma en toda su vida, y ella es tan hechicera y misteriosa, su presencia termina devorándose el ensayo. Todas esas mujeres evocan y comentan distintos aspectos de la vida de Madame Bovary.
P..: ¿A qué llama usted « teatro del relato»?
A.M.B.: Es un teatro donde el actor o la actriz funciona como un relator, como un performer que narra lo ocurrido en el pasado, pero que por un cambio en los tiempos de verbo, o de actitud corporal y gestual, hace estallar el presente. Esa articulación temporal es tan suave que el público no la advierte como un corte sino como una continuidad a la manera de los raccontos del cine. El desafío de hacer esto en teatro tiene que ver con una gran austeridad de recursos y con una gestualidad muy precisa y medida que ayuda a que el narrador devenga en personaje y vuelva a devenir en narrador casi sin que el público lo advierta.
P.: Eso quiere decir que muchas situaciones aparecen referidas,no representadas en formadirecta.
A.M.B.: Exactamente. Yo quería eludir la clásica representación de las escenas amorosas. Me parecía más rico referirlas que mostrarlas. En la película que hizo Claude Chabrol, la escena de la fiesta es fascinante. pero yo prefería que apareciera en la cabeza de cada espectador a través del relato, que siempre es mucho más abarcador en imágenes sensoriales. Quedé muy satisfecha con este trabajo porque vi que la técnica funciona con otras actrices y que no está hecha sólo a mi medida, ni para que yo me las arregle expresivamente con un espectáculo de bajo costo.
A.M.B.:Yo he vivido en una ciudad chica hasta mis 21 años y sentí la opresión de la vida en provincias, conozco el tedio del que habla la protagonista. A Madame Bovary se la ha acusado de amar el lujo, pero yo creo que sentía un placer por lo estético muy refinado. Era como la sublimación de sus deseos sexuales y todo eso fue ahogado por la mediocridad de su existencia. Cualquier mujer que tenga ese tipo de apetencias hoy puede sentirse igual de frustrada y encontrar en el adulterio el refugio a su tedio existencial. Conozco mujeres brillantes que ante un abandono amoroso quedan absolutamente anuladas. En este sentido la novela es muy fresca y actual.
P.: En su ensayo «La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary», Mario Vargas Llosa destaca otro importante rasgo de modernidad en esta novela...
A.M.B.: Sí, la búsqueda de una exaltación permanente que deje atrás la monotonía de la vida cotidiana. De ese libro de Vargas Llosa tomé otro dato importante, el veneno de las novelas que Emma había leído en su juventud. Ella está intoxicada de literatura romántica y eso me hizo acordar del efecto que tuvieronlas novelas de Corín Tellado en varias generaciones de mujeres. De una manera u otra, creo que todas nosotras hemos sido alimentadas por lecturas que dispararon nuestros ideales románticos.
P.: Ya que la nombra ¿a usted, qué recuerdo le quedó de las novelas de Corín Tellado?
A.M.B.: Que la mujer tenía que estar lista y arreglada para ese hombre que la pasaba a buscar en motoneta o en un descapotable, porque él era el eje absoluto de su vida. Pero yo estoy cada vez más enamorada de Flaubert, me hubiese encantado conocerlo. Alguien que supo meterse en el alma femenina de esa manera, debe haber sido un amante maravilloso...
Entrevista de Patricia Espinosa



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