27 de agosto 2002 - 00:00

Folklore joven no tiene edad

«V Festival Internacional de Música de Buenos Aires». «Contraflor al Resto». Actuación de Marián Farías Gómez (voz, percusión, guitarra), Chango Farías Gómez (voz, guitarra, batería) y Manolo Juárez (piano). Con Juan Pablo Biglione (flauta, teclados, coros) y Norberto Córdoba (bajo). (Sala A-B, Centro Cultural San Martín; 24 de agosto).

Hace 20 años trabajaron juntos por primera vez en este proyecto que denominaron «Contraflor al Resto». Fueron sólo dos temporadas -1982/83- en Buenos Aires, otra en Mar del Plata, y un disco LP. Pero suficiente para que ese trío que integraban los hermanos Marián y Chango Farías Gómez y el pianista/arreglador/compositor Manolo Juárez, quedara en la historia; tres artistas que han ido dejando cosas a su paso por la música y que verdaderamente siguen mereciendo el mote de «folklore joven».

El año pasado, Lito Vitale los invitó a participar de su ciclo «Amigos del alma» en el teatro Alvear. Allí los vio un empresario que los llevó a un festival europeo. Ahora estuvieron otra vez juntos para el público de Buenos Aires dentro del programa del Festival Internacional de Música. Y ojalá este concierto tenga continuidad y, quizá, un segundo disco del trío. A la manera de tres solistas que comparten generosamente la música y el escenario, se «acompañan», se escuchan, tratan de resaltar las virtudes de sus colegas. No hay en ninguno de estos músicos pretensiones demagógicas inmediatas; y afortunadamente siguen estando muy lejos de la seducción fácil, de «las palmitas» festivaleras.

Cantan, alternativamente, los hermanos Farías Gómez o Juárez. Ella -la voz principal del trío-lo hace con su garganta plena, con la misma frescura que la ha visto pasar por varias experiencias musicales; mientras, descarga su energía en los dos bombos que tiene enfrente de ella, o rasguea la guitarra cuando los solistas son sus compañeros. Interpreta la «Chacarera de un triste», el «Carnavalito del duende», «La añera», la «Vidala para mi sombra», «La pomeña», y da gusta escuchar sus versiones.

•Protagónico

El Chango también asume el lugar central. Tiene otro estilo, una voz ronca que es toda una marca registrada y una manera única de jugar en el límite de la desafinación sin pasar nunca la línea, de cantar con las entrañas. Por supuesto, apareció «Maturana», pero también estuvo «La Telesita», «Bajo este sauce solo» o una sorprendente versión del tango «Vieja Viola». Pero el Chango es además uno de los cerebros del trío, desde sus arreglos, desde la guitarra, o desde la batería.

Manolo Juárez
no canta con su garganta pero lo hace con el piano. Asume ese lugar central en piezas clásicas como «La humilde» o «Zamba de mi esperanza» o en obras de su creación, como la «Cueca para Homer». Aunque su presencia se nota permanentemente; en la manera de acompañar desde el piano, en sus armonías. Y esta fiesta de música popular argentina se completó con dos músicos mucho más jóvenes -el flautista JuanPi Biblione y el bajista Norberto Córdoba-que hicieron honor a la trascendencia del trío.

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