Foujita, cada vez más valorado en Occidente

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Tsuguharo Foujita es el artista japonés más valorado en Occidente y también un personaje delicioso con una historia poco conocida. Llegó a Paris en 1913, y a la semana de instalarse en Montparnasse, ya eran sus amigos Amedeo Modigliani, Fernand Leger, Picasso, Gris y Matisse. De ahí que solía repetir: «Mi cuerpo creció en Japón y mi obra en Francia, tengo mi familia en Japón y mis amigos en francia».

Fue el primero en tener éxito comercial y sus retratos y pinturas de gatos eran las obras «fashion» de la época. Se dice que fue también el primero en tener en su baño una bañera con agua caliente y que todas las bellas modelos deseaban posar para él para disfrutar de dicha cálida comodidad. Su modelo favorita en los años de la postguerra fue la deliciosa Kiki de Montparnasse, como fue conocida la frágil dama de flequillo aniñado y cuerpo de gacela que fue modelo de Van Dongen, Man Ray e incluso de nuestro Cesareo Bernaldo de Quirós.

Foujita
se casó cinco veces y también tuvo una decena de bellas amantes. Era un hombre refinado y de atractiva apariencia; usaba flequillo y anteojos redondos, y su aspecto era copiado por los jóvenes parisienses. Con la Gran Depresión busca nuevos horizontes: lo encontramos en Brasil en 1931 y al año siguiente en Buenos Aires, Rosario y Córdoba con un éxito arrollador. Fue el primer artista popular conocido en nuestro país, sus exposiciones fueron visitadas por 60 mil personas y se cuenta que debió firmar mas de diez mil autógrafos.

Córdoba lo recibe en 1933 invitado por la aristocrática familia Ferreyra, y cuando arriba en tren, lo esperaban los alumnos de la Escuela de Bellas Artes y el director del museo Caraffa, el pintor Antonio Pedone que logra que se compre la obra «Pensativa», un sensual desnudo de su tercera mujer «Mandy», «Marlene» o «Madelaine» como la llamaba él, quien lo acompañó en el viaje. Esta compra por parte del gobierno cordobés generó críticas, ya que siempre la obra de Foujita ha tenido altos precios. Lo mismohabía ocurrido unos años antes cuando el gobernador Carcano adquirió un Petorutti, que junto a este Foujita son algunas de las joyas del Museo Caraffa de Córdoba y, sin dudas, las mejores «inversiones» que ha realizado en todo sentido la Provincia.

Todos los años cerca de cien obras del artista oriental cambian de mano. La mayoria son pequeñas tintas que se venden entre 10 y 50 mil dólares, una decena de óleos de entre 100 mil y 5 millones de dólares, y grabados al aguafuerte que se venden entre mil y ocho mil dólares. Uno de los óleos más estupendos es su Autorretrato ue se encuentra en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes.

Luego de su éxito en Sudamérica,
Foujita volvió por un tiempo a su Japón natal, pero durante la segunda guerra se radicó en Estados Unidos, para retornar a Francia en 1950 donde se nacionaliza francés, adopta el nombre de Leonardo en honor a Da Vinci, y se convierte al catolicismo. Su última obra importante fue la decoracion de una capilla en Reims. Falleció en Zurich en 1968 a los 82 años.

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