15 de abril 2008 - 00:00

Francia, ejemplo a seguir en el reciclaje del Colón

El Gran Teatro Nacional de China de Paul Andreu, uno de los arquitectos franceses que se propusieron recuperar la dimensión expresiva del edificio teatral en el paisaje urbano.
El Gran Teatro Nacional de China de Paul Andreu, uno de los arquitectos franceses que se propusieron recuperar la dimensión expresiva del edificio teatral en el paisaje urbano.
Uno de los pabellones más destacados de la última Bienal Internacional de Arquitectura de San Pablo, ha sido el francés actualmente expuesto en el Centro Cultural Borges. Francia ha tenido tradicionalmente un espacio central en esa Bienal para difundir la obra de sus arquitectos contemporáneos.

El tema general de esa tribuna privilegiada de debates y de encuentros para los arquitectos, «Espacio público, espacio privado» ha promovido la reflexión sobre la noción de comunidad. En el contexto de esa temática alcanzaron protagonismo los equipos culturales dedicados al espectáculo que siempre han desarrollado un papel esencial en la construcción de la ciudad y en la articulación de espacios públicos y los espacios privados.

En Francia, numerosas ciudades poseían teatros del siglo XVIII o XIX, obras de Claude-Nicolas Ledoux, Victor Louis o Charles Garnier. En los años ochenta del siglo XX, reconocidos arquitectos franceses se propusieron recuperar la dimensión expresiva del edificio teatral en el paisaje urbano buscando optimizar el encuentro entre la acción escénica y el público. Otros, se preocuparon por satisfacer a los artistas en su búsqueda de nuevos espacios más adaptados a sus nuevos trabajos de creación más experimental.

A raíz de los muchos problemas y errores en el reciclaje de nuestro maravilloso Teatro Colón, se hace necesaria una convocatoria internacional más sabia de arquitectos y críticos con probidad y experiencia en el tema y en el buen diseño.

«En el siglo XX, la historia de los espacios para espectáculos en Occidente ha estado marcada por sucesivos replanteamientos sobre las relaciones entre forma de creación y el espacio escénico. El happening, el teatro callejero, las performances de acción urbana, han puesto en cuestión la exclusividad de los teatros a la italiana y su posición frontal», señaló Armando Menicacci. Estas propuestas experimentan singulares maneras de conjugar el espacio íntimo con el colectivo, de vivir la emoción compartiéndola con los otros. Entre otras obras presentadas en la Bienal, se destaca el Gran Teatro Nacional de China proyectado por Paul Andreu, en la avenida Chang Án del centro de Pekín, que alberga una ópera para 2.416 personas, una sala de conciertos con 2.017 asientos y un teatro de 1.040 butacas. Andreu internacionalmente conocido por obras como el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle y sus numerosas terminales, el Gran Arco de la Defensa o el trampolín olímpico de Courchevel, proyectó para el Teatro Nacional una gigantesca estructura que se eleva como una isla en medio de un lago artificial que se atraviesa para entrar y cuyo fondo es de cristal. En la forma curva del volumen se destaca la cúpula suspendida, sin columna, realizada en titanio y vidrio.

En el barrio Kirchberg de Luxemburgo, un distrito de numerosas instituciones europeas, se destacan las blancas columnas de la Filarmónica de Christian de Portzamparc. En su interior, un amplio foyer en peristilo rodea la sala para 1.500 personas y una pasarela elíptica conectada a escaleras envuelve el paralelepípedo rectangular del escenario y comunica con los camarines y el sector administrativo. La música de cámara cuenta con una sala para trescientas personas y el proyecto se completa con una sala electroacústica para doscientos oyentes. Portzamparc también diseñó en Rio de Janeiro La ciudad de la música que comprende una gran sala filarmónica, otra de música de cámara y otra electroacústica. El sector superior está cubierto en todo el perímetro por torres-balcones que favorecen las vistas. Amplias rampas, además, permiten acceder a una terraza pública que ofrece a los visitantes un punto de vista panorámico del paisaje del mar y las montañas.

El volumen fragmentado con aristas netas del Teatro Guthrie en Mineapolis, en el margen derecho del río Mississippi, es obra del arquitecto Jean Nouvel, quien planteó una versión contemporánea de la forma del Tyrone Guthrie (1900-1971), una mezcla de teatro griego con teatro isabelino, realizado en 1963 por el arquitecto Ralph Rapson. El proyecto de Nouvel para la Filarmónica de Paris se caracteriza por plantear planos inclinados sucesivos, niveles imbricados y superpuestos unos con otros con la intención de inscribirse entre los edificios existentes. La estructura de acero y el revestimiento con placas de aluminio otorga al edificio variantes tonos grises, plateados y brillantes.

Luego del Centro Cultural de Lucerna en Suiza, finalizado en el año 2000, Nouvel realizó con un lenguaje muy diferente la Filarmónica de Copenhague, cuyas caras presentan tejidos de PVC sobre las paredes vidriadas y articuladas a la estructura de acero. Los juegos de luces y proyecciones que animan estas grandes telas, a la manera de pantallas, varían según los diferentes eventos.

El original proyecto del Buren-Cirque se realizó en base a las ideas del artista Daniel Buren y de Dan Demuynck, director del circo Etokan con quien realizó numerosas instalaciones, la última proyectada ha sido para Djama en Bobo-Dioulassio en África, para la que imaginó la estructura como una malla de diodos electro-luminosos dispuestos a la manera de una construcción piramidal.

El Centro Coreográfico Nacional (CCN) de Rudy Ricciotti (que estuvo en Buenos Aires en la última Bienal), se encuentra en el nuevo barrio Sextius-Mirabeau cuyo plan urbano fue diseñado por los arquitectos Martorell y Bohigas. El esqueleto negro del pabellón es una estructura de expresión matemática. Las oficinas están ubicadas en la planta a lo largo de la recepción, en la base semi-subterránea se aloja una sala de espectáculos para 378 asistentes. Los cuatro niveles en altura para estudios están cubiertos por cristal lo que permite ver desde exterior las actividades corporales que se realizan en el centro coreográfico.

Zenith en el norte de Limoge, de Bernard Tschumi, presenta una arquitectura en policarbonato alveolar traslúcida cuya trama está constituida por los arcos de sustentación realizados con laminado de madera. La superficie de esa «piel» exterior cambia su apariencia según las variaciones de la luz y la hora del día. El volumen circular se inclina levemente siguiendo el declive del terreno y el ingreso se caracteriza por un sector saliente, separado del conjunto, que avanza formando un vestíbulo.

Las artes del espectáculo están en constante cambio y son recibidas con éxito creciente en los escenarios del mundo entero. El encuentro de esas artes que se vinculan con el cuerpo y el movimiento ha dado lugar a importantes obras de arquitectura. Por ello, la presentación en la Bienal de San Pablo ha resaltado la importancia de esos edificios recientemente construidos por arquitectos franceses para el espectáculo en Francia y en el extranjero. También la apertura de la arquitectura al cruce con otras artes que son la esencia del encuentro del individuo privado con el ciudadano público.

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