17 de octubre 2005 - 00:00

Fuerte aumento del control en recitales

Lider deCatupecuMachu,durante supresentaciónen el PepsiMusic, quecierra hoycon LuisAlbertoSpinetta.
Lider de Catupecu Machu, durante su presentación en el Pepsi Music, que cierra hoy con Luis Alberto Spinetta.
Cerca de 120 mil personas se movilizaron el fin de semana para asistir a espectáculos masivos de envergadura que, tras la sensibilidad pos-Cromañón, buscan perfeccionarse cada vez más en lo referente a medidas de seguridad y prevención de desastres. En sólo tres días pasaron el festival de rock Pepsi Music en Obras (20 mil personas por show, viernes y sábado), la maratón electrónica SAMC en La Rural (30 mil personas el sábado) y el Ríver-Boca de ayer en el Monumental (60 mil personas).

Por el superclásico disputado en cancha de River, el Gobierno porteño había solicitado a los organizadores del Pepsi Music que mudara el cierre del domingo al lunes, para evitar la superpoblación en un perímetro donde ambos estadios se ubican a pocas cuadras de distancia. Es por esto que llega hoy el cierre de la celebración rockera, esperado sobre todo por las tres sorpresas que se anuncian para el broche final. Además de las actuaciones de programa de Luis Alberto Spinetta, Los Ratones Paronicos y Los Pericos, el cierre estaría a cargo del regreso de Soda Stereo a un escenario, o bien de Gustavo Ceratti. Hace meses se habla de la vuelta del mítico trío (Ceratti, Charly Alberti y Zeta Bossio), disuelto en 1997. También estarían Charly García y Fito Paez.

El Pepsi Music tuvo en tres escenarios a un centenar de bandas de rock, destacándose los alemanes Die Toten Hosen el sábado, Los Wailers el jueves y los locales «Divididos», «Catupecu Machu» (viernes), «Los piojos», «La Bersuit» y «Babasónicos», la semana pasada. Los operativos de seguridad vistos tanto en Obras como en la fiesta electrónica de La Rural incluyeron seguridad privada paga por la producción, además de Policía Federal, cuerpo de bomberos dentro de los predios y carpas de primeros auxilios.

En el festival de rock, además, se repartían volantes con mapa explicativo de la diagramación del lugar y cómo actuar en casos de emergencia. Un dato significativo: si bien la capacidad de Obras excede las 30 mil personas, se vendieron hasta 20 mil entradas por show, número que siempre se superaba por la presencia de invitados vip, pero dejaba abundante espacio libre.

En el ingreso general, el cacheo de rigor sustraía cortantes y sustancias que propagan fuego (desodorantes y perfumes). Cientos de frascos se acumulaban cada día en el ingreso. En la maratón electrónica, el espacio ocupado por el hospital de campaña era aun mayor, montado al lado de los baños químicos como para que nadie ignorase su ubicación. También se vieron varias ambulancias estacionadas en el exterior.

Los médicos estuvieron distendidos hasta la medianoche pero comenzaron a recibir cada vez más «pacientes» conforme avanzaba la madrugada. Las puertas de La Rural abrieron a las 17 y cerraron pasadas las 6 de la madrugada, junto con el último DJ, Ferry Corsten (el noveno del mundo en el ranking de DJs). Antes había pasado el primer DJ a nivel mundial, Tiesto. Fueron varios los clubbers que arrancaron puntualmente la jornada electrónica y soportaron 12 horas, casi como en Creamfields, a base de estimulantes y agua mineral.

No faltaron los puestos de comida y bebida en ambos festivales, con la diferencia de que el Pepsi Music no vendía alcohol por el ingreso de menores mientras el SAMC ofrecía cerveza. Sólo podían accedera este último los mayoresde 18 años, aunque son muchos los que asisten con documentos falsos y logran pasar, si aparentan más o menos esa edad. En ambos festivales el agua mineral costaba más cara que la bebida pero las razones varían. En el rockero apuntaba a estimular el consumo de la gaseosa que sponsorea el festival mientras en el electrónico, responde a la ley de la oferta y la demanda. Tanta es el agua mineral que se consume que su precio sube.

En el mercado electrónico funciona ese precio a tono con un target que paga 80 pesos la entrada más los gastos dentro, que duplican a veces el precio de la entrada. Y todos tienen ya comprado su pase a
«Creamfields», a realizarse en un mes. En el festival de rock, en cambio, la mayoría consumía los últimos billetes en panchos y guardaba monedas para regresar en el 15 o el 29. Y los músicos sumaban al agradecimiento, un insistente y «correcto» pedido. Ricardo Mollo ( Divididos) rogaba el viernes: «Portense bien, espero que puedan volver tranquilos a sus casas. Demuestren que podemos hacer pogo sin lastimarnos». Hasta descendió del escenario y caminó entre los fans, gesto al que nunca antes había accedido. Una señal clara para demostrar clima de «extrema seguridad».

Dejá tu comentario

Te puede interesar