11 de marzo 2003 - 00:00

Fuerte película danesa logró movilizar un poco

Fuerte película danesa logró movilizar un poco
Mar del Plata - Ayer el fes tival quedó pasado por agua, arruinando los planes de ir a la playa que traía desde París la modelo de la casa Chanel Anna Mouglalis. Delgadita y alta, y con el pelo revuelto, Anna es la muchachita intrigante de «Gracias por el chocolate», y también la coprotagonista de «El lobo de la Costa Oeste», de Hugo Santiago. Ella, mejor que el propio director, representa el fashion de la película, ambientada en la parte más bonita de Paris. Allí viste, por supuesto, sólo prendas Chanel, «porque a Hugo le interesa la atemporalidad, y esta línea es perfecta para dar esa sensación», comenta, pero en Mar del Plata luce más de sport. Y aunque dio una conferencia de prensa, todos quieren una nota individual y hasta una sesión de fotos. No saben que vino acompañada.

• Competencia

En la Sección Oficial, al fin apareció una película realmente movilizadora. Se trata de la danesa «Enfrentando la verdad». anunciada como la historia real de un muchacho pobre que, con esfuerzo, llegó a ser un sobresaliente neurocirujano. Pero el relato empieza con una trepanación de cráneo que en la prime-ra función dejó tres desmayados y otros tantos descompuestos en la sala. Otros vieron el resto de la película con los ojos cerrados. Pero tiene un final muy tierno, y es en blanco y negro, así la sangre no impresiona tanto.

La obra es lo que se anuncia, pero es, sobre todo, la historia real del propio padre del director, que en la posguerra, ante la imposibilidad de conseguir una sustancia de contraste segura, se vio en la necesidad de usar otra que podía tener efectos secundarios.

El asunto se destapó cuando aquellos que fueron salvados en los '40 empezaron a tener cáncer en los '70. «Mi padre decía tener recuerdos tan amargos que prefería guardarlos para el solo», contó el autor, Nils Malmros, que también es médico. «Recién a los 90 años, cuando lo iban a operar del corazón, me dijo de grabar algunas cosas. Fue un momento muy tocante. Yo no sabía, por ejemplo, que él quiso matarse por todo eso. También me contó cosas de cuando estaba de novio con mi madre, y cómo ella lo engañó que estaba embarazada, para casarse. Por suerte, porque sólo ella pudo vivir con un hombre tan torturado. En cuanto a las escenas que pongo, no por morbo, sino para mostrar lo difícil de esta profesión, sobre todo en esos tiempos, siempre advierto al público impresionable. Pero no me hacen caso».

• Dos Santos

En paralelas, otras dos mujeres llamaron la atención: Patricia López, que hace de vampiro en una película chilena bastante cara, «Sangre eterna», y Olga Márquez de Aredes, protagonista del documental jujeño «Sol de noche», que se ganó una ovación de cinco minutos en la sala colmada del Colón marplatense.

Las mujeres, también, fueron foco de atención (no se perdía ninguna que pasara cerca) del ya septuagenario director brasileño Nelson Pereira dos Santos, un tipo con ganas de vivir, ver amigos y tomar cerveza, y que acaba de hacer un documental sobre su compadre, que es justamente el padre de Chico Buarque de Holanda.

Lástima que, en el momento de entregarle el premio a la trayectoria, quien hizo las presentaciones se extendió en solemnes y larguísimas disertaciones, que le restaron tiempo al propio viejo. Que, elegante, empezó diciendo
«Para sintetizar...».

Es que realmente cansa esa costumbre de algunos funcionarios de ponerse a disertar, y hasta hacer proselitismo, cuando el público viene a ver a otra persona. Pero a ellos les encanta tener protagonismo, sin entender que molestan, y que el verdadero protagonista es el otro. Esto ya pasó en anteriores gestiones, y ocurre también en el festival porteño, al punto que a sus espaldas suele escucharse la frase «si estos cosos se pierden, tirá un micrófono que enseguida aparecen».


Estadísticas: según gacetilla oficial del festival, este fin de semana concurrió 50% más de público que en igual período del año pasado. O el año pasado fue un fracaso, o ya están rebalsando las salas.

De todos modos, la cifra no tiene en cuenta la cantidad de gente que, desde el puerto a los barrios, se congrega cada noche alrededor de los cinemóviles, donde pasan cortometrajes nacionales. Para la noche de cierre, planean juntarse y proyectar una misma película, en función homenaje a uno del grupo,
Angel Ariel Aglieri, que murió en un accidente cuando volvía de hacer una función en un perdido pueblito santafesino.

Algunos sugieren
«Historias mínimas», que alude precisamente a la gente anónima de buen corazón. Acaso habría que extender el homenaje a los tantos empleados del festival, que todavía arrastran problemas de alojamiento y comida. «En una de ésas en el 3 de Infantería nos atienden mejor», reía uno al ver el menú asignado por la concesionaria del comedor del Provincial, la misma que atiende el bar de la escuela del INCAA (donde, sin embargo, se come bien).

Buena repercusión tienen las trasnoches juveniles con películas de terror, en especial tres de
Ibáñez Serrador, que desgraciadamente no vino porque su padre, el gran Ibáñez Menta, se ha agravado. Una de esas obras, novedad para estas playas, es «El televisor», protagonizada por el propio Narciso en 1974 (fue el último título del ciclo español «Historias para no dormir»). Quizá se vea después en Buenos Aires, dentro de una Semana de la Asociación de Cronistas Cinematográficos.

También interesaron en trasnoche los workshops de varios esfuerzos nativos bastante bizarros, como
«Pernicioso vegetal» (un policía que, por pura curiosidad, prueba la marihuana de un detenido) y «Marc, la sucia rata», este último realizado, a lo largo de varios años, por Leonardo Calderón, hombre clave de la desaparecida sección Contracampo. A propósito, para los muchos que extrañan esa sección tan singular, hay en Punto de Vista (que se ha vuelto una de las mejores) un par de películas realmente contracampistas: la húngara «Hukkle», hipo, inesperada y gozosa sinfonía rural, y la polaco-americana «Paradox Lake», historia de curioso suspenso, hecha, con un amor inmenso, en una colonia de vacaciones de niños autistas. Dos rarezas muy buenas, de esas que solo se ven una vez en la vida (y en festivales).

Del resto, hubo mucho interés por la finlandesa
«Desnudándose», hasta que su directora, una pelirroja de ojos verdes dominantes, aclaró que nadie se hiciera ilusiones. Se trata de otra forma de desnudarse. Ahora las expectativas van para la nueva comedia de Vera Chitylová, «Expulsados del paraíso», que transcurre directamente en un campo nudista.

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