7 de octubre 2003 - 00:00

Fuerte presencia tuvo el arte argentino en Bienal en Brasil

Fuerte presencia tuvo el arte argentino en Bienal en Brasil
Porto Alegre - El sábado pasado se inauguró la cuarta edición de la Bienal del Mercosur con la presencia del presidente Inacio Lula da Silva. Su llegada interrumpió la calma provinciana de Porto Alegre, pues si bien Lula ya le dedicó en otras oportunidades su tiempo a la cultura, era la primera vez que lo hacía en el estado de Río Grande, y también la primera vez que un presidente visitaba la Bienal.

Tras los discursos políticos, Lula se ganó las simpatías de los casi 600 invitados al vernissage, mencionando siete veces a los artistas. Les dijo que la Bienal les brindaba la oportunidad de acceder al público masivo y de estrechar lazos con sus pares de Latinoamérica.

Distinción para la Argentina: el estrado dispuesto para las autoridades estaba tapizado con una docena de cuadros de grandes dimensiones del rosarino Antonio Berni, entre ellos los correspondientes a la serie de «Ramona». La dramática pintura «La pesadilla de los injustos», un paisaje infernal con un cielo rojo, ocupóun espacio privilegiado y fue el telón de fondo para la foto que reprodujeron los medios de Brasil. Sin embargo, aunque Itamaraty invitó a todos los presidentes del Mercosur, representados en el acto por vicepresidentes y ministros de cultura, la Argentina no envió ningún funcionario, exceptuando al embajador en Brasil, Juan Pablo Lolé.

El dato no le pasó inadvertido a Lula, quien con su ronco vozarrón y destacando «la importancia de la cultura, que mueve 2 trillones de dólares anualmente en el mundo según las estadísticas de la UNESCO», aseguró que en la próxima Bienal iba a estar acompañado por todos los presidentes del Mercosur.

La paradoja es que, a pesar de la ausencia de apoyo oficial de Argentina, todos felicitaban al embajador por la calidad de las obras seleccionadas para el envío, obras que, por supuesto, ni él ni ninguno de los funcionarios del Consulado en Porto Alegre se habían molestado en ir a visitar. Actitud que Adriana Rosemberg, directora de la Fundación Proa y curadora del envío no dejó que pasara por alto.

Entre las obras de 76 artistas de 13 países que presenta la Bienal, los diarios de Brasil destacan «la fuerza del arte argentino». Se trata una muestra integrada por los artistas León Ferrari y su padre Augusto, Jorge Macchi, Fabián Trigo, Sergio Avello y los fotógrafos Res y Diego Levy, que habla de nuestro país. La mirada poco complaciente de nuestros artistas revela sin embargo, una realidad difícil de digerir.

La bandera de
Avello, realizada con tubos de neón, es una obra de efecto: ilumina intermitentemente el pabellón de nuestro país, pero sólo por instantes permanece encendida con todo su esplendor; luego comienza a iluminar por tramos, como si le costara volver a arrancar. «Es que siempre estamos receteando la máquina», dice el artista.

El director de Comunicaciones de Techint,
Mario Galli, llegó junto a su jefe, Paolo Rocca, para acompañar a los argentinos, y claro, se habló del cambio de estrategias políticas en el área cultural. Sucede que durante los inicios del gobierno de Eduardo Duhalde, en la última Bienal de San Pablo había 15 funcionarios para presentar un solo artista. La dirección de Asuntos Culturales en Argentina está a cargo -desde hace un tiempo difícil de calcular, dado que no hubo anuncios públicos-de Gloria Bender, funcionaria de la Cancillería casada con el ministro de Salud, Ginés González García, que no ha presentado aún los lineamientos políticos.

Finalmente, para festejar la aceptación de la crítica internacional, y haciendo honor a la tradición de la familia italiana, fue
Paolo Rocca y no la Cancillería quien agasajó a los artistas argentinos,con una comida en la churrasquería Nova Brassa.
Carne al por mayor, con las tradicionales espadas gauchas y vinos seleccionados en la bodega del restaurante, con botellas de las mejores bodegas mendocinas. Los italianos contrataron un microbus de veinte asientos e invitaron al mexicano
Agustín Arteaga, que dirigió el MALBA durante dos años y mantiene sus amigos en nuestra tierra.

Esa noche se pasó revista al lúcido discurso de
Lula, que abarcó la dimensión humana de la cultura y también la económica. Claro, se comentó también que el arte es un espacio de lobby incomparable para quienes saben aprovecharlo. «¿Qué cuestiones tan importantes tendrán hoy en su agenda los políticos argentinos para rechazar la invitación de Lula?», fue la pregunta que quedó flotando.

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