15 de marzo 2007 - 00:00

"Ghost Rider": mal vs. bien con alma de comic

El director de «Daredevil» vuelve a mostrar su profundo conocimiento del espíritu del comic, en un film de gran ingenuidad sobre un motoquero (Nicolas Cage) atrapado en una lucha entre demonios.
El director de «Daredevil» vuelve a mostrar su profundo conocimiento del espíritu del comic, en un film de gran ingenuidad sobre un motoquero (Nicolas Cage) atrapado en una lucha entre demonios.
«Ghost Rider» (EE.UU.,2007, habl. en inglés). Dir.: M.S. Johnson. Int.: N. Cage, E. Mendes, P. Fonda, W. Bentley, D. Logue, S. Elliott.

La ingenuidad es lo que hace grande este comic convertido en película. En un momento inolvidable, el monstruoso superhéroe que encarna Nicolas Cage es acompañando por una leyenda viviente del lejano Oeste, The Phantom Rider. El moderno espectro en su moto y el viejo fantasma no hacen otra cosa que cabalgar juntos lanzando rayos y centellas con un estridente fondo musical a todo rock & roll. La estética motoquera psicodélica lo es todo en esta historia sobre un chico de 17 años que hace un pacto con el diablo para salvar a su padre de una enfermedad y queda atrapado de por vida en una lucha entre demonios que caminan por la faz de la tierra.

Nicolas Cage es Ghost Rider, un superastro de las acrobacias en moto que emprende actos más y más suicidas sabiendo que no puede morir, ya que el demonio (un intenso Peter Fonda) lo guardará sano y salvo para cuando quiera cobrarle su deuda. Cuando eso sucede, el motociclista kamikaze se convertirá en un esqueleto que despide fuego con poderes rarísimos, como por ejemplo poder mostrarle a los pecadores el sufrimiento de sus víctimas.

La vida normal del motoquero estelar es lo bastante entretenida como para que su primera transformación en el esqueleto lanzallamas motorizado pueda tener lugar bien promediada la película. Cuando el Malo reaparece para cobrarle la deuda al protagonista, comienza la verdadera acción, que incluye entre muchas otras cosas una soberbia pelea entre el superhéroe y un helicóptero.

La muy atractiva Eva Mendes no tiene tantoespacio en el guión como se podría esperar, pero la aparición del viejo vaquero Sam Elliot ayudando a equilibrar esta lucha entre el bien y el mal da lugar a un par de escenas memorables.

El director y guionista Mark Steven Johnson había hecho un muy buen trabajo en « Daredevil» y aquí vuelve a demostrar su conocimiento a fondo del espíritu del comic, valiéndose de la fotografía de Russell Boyd y la música de Christopher Young como recursos esenciales, más valiosos que los elementales efectos especiales a la hora de convertir cuadritos de historieta en celuloide.

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