26 de agosto 2008 - 00:00

Gozoso reencuentro con el excelente tango de Mosalini

Tras 22 años de ausencia,el bandoneonista argentinoJuan José Mosalini volviótocar en Buenos Aires ydemostró que sigue siendouno de los pocosrenovadores del tango.
Tras 22 años de ausencia, el bandoneonista argentino Juan José Mosalini volvió tocar en Buenos Aires y demostró que sigue siendo uno de los pocos renovadores del tango.
Juan José Mosalini (bandoneón), en "10° Festival de tango de Buenos Aires". Con Rodolfo Sánchez (guitarra, arreglos), Pablo Agri (violín), Cristian Zárate (piano) y Roberto Tormo (contrabajo). (Teatro Avenida, 22 de agosto).

El tango se debate, desde hace años, entre un futuro floreciente, con nuevas formas y estilos, y la posibilidad de convertirse en una pieza de museo. Y estos tiempos posmodernos dan cuenta de esa aparente contradicción, aún sin respuesta cierta. Así, en la actualidad, conviven -y todos con buen éxito- los que eligieron volver a la orquesta típica, aún con el sonido del pasado, y los que buscan en la electrónica, los que emulan a los cantores de los años 20 y 30, con Gardel a la cabeza, y los que intentan un post-piazzollismo que aún no se ha terminado de plasmar, los que apuntan a la tradición más pura y los que prefieren « bastardear» al género y «pervertirlo» con otras músicas.

Y entre quienes prefieren hacer algo diferente al revival de los 40 y 50 más en boga -con el boom de las milongas y las casas para turistas- está el bandoneonista argentino Juan José Mosalini, que se fue de nuestro país hace más de tres décadas y tocó por última vez en Buenos hace 22 años.

Mosalini pasó por grandes orquestas -fundamentalmente, la de Osvaldo Pugliese- y allí hizo su principal escuela de tango. Pero ya en Europa, solo o con distintos músicos, mantuvo un espíritu vanguardista que nuestro tiempo no parece estimular.

Lo que se escuchó en el Avenida en este retorno, dentro del 10° Festival de Tango, fue precisamente eso. Hizo obras propias, como «Apretonadas», «Milonga para dos», «Aller-Retour», «Naomi», y de otros compositores: «Los mareados» de Cobián; «Recuerdos de provincia» y «Muerte de Juan Tango» de su guitarrista y arreglador Leonardo Sánchez; «Villa Luro» de Tomás Gubitsch; «Retrato de Alfredo Gobbi» y «Tristezas de un doble A» de Piazzolla; «Desde adentro» de Agri y Carli. Pero el lenguaje elegido, fuera para formato de quinteto o para diferentes dúos (bandoneón/violín; bandoneón/guitarra, piano/ guitarra), lo llevó a la ruptura de las formas, a los espacios para la improvisación, a la ampliación armónica, bordeando a veces la tonalidad, a las «confusiones» rítmicas.

Por todo eso, Juan José Mosalini es vanguardia en tiempos en que ésa parece ser una mala palabra. En el tango, es de los muy pocos que miran decididamente hacia el futuro. Pero además, lo hace con talento y con un cable a tierra en el género que lo hace incuestionable. Ojalá no pasen otros 20 años para volver a escucharlo aquí.

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