En el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco y con el patrocinio de la Embajada de Estados Unidos se exhibe «Capturando la Luz: Obras Maestras de Fotografía de California», cien fotografías provenientes del Museo de Oakland que marca el comienzo de la historia de dicha disciplina desde 1850 hasta el presente. Desde los daguerrotipos de la Fiebre del Oro hasta las imágenes de plata de la Gran Depresión, los últimos experimentos con imágenes digitales, la mayoría de las fotos incluidas son revelados antiguos hechos por los mismos fotógrafos y demuestran una identidad californiana, tal como lo expresara Edward Weston (1886-1958): «Todo lo que vale fotografiar está en California».
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Hay fotos de los «forty-niners», es decir, de los que llegaron en 1849 a California, retrataban a sus familias o encargaban fotos de sus reclamadas minas. La Fiebre del Oro fue el primer y más importante acontecimiento histórico registrado con la cámara. Cuando se introduce el papel, comienza una nueva era ya que las impresiones podían ser emitidas en cantidades ilimitadas. Se difunde la California exótica con sus paisajes de Yosemite, Big Trees, San Francisco, que fueron retratados por Watkins, Weed y Muybridge; de este último se destaca una secuencia del galope de un caballo de 1878.
En el módulo «Ambiente y Simbolismo» (1900-1925) ya se ve la manipulación, el retoque, la aplicación de pigmentos. Esto da lugar al nacimiento de la fotografía artítica, comenzaron los Salones y las discusiones sobre sus valores estéticos. Puede verse un notable «Retrato de la Sra. Rollin Brown,( c.1918) de Oscar Maurer con reminiscencias de Gustav Klimt. Entre 1925 y 1945 aparecen los incorformistas, contrarios al Pictorialismo. Se trata del Grupo f.64 que dominaría la escena durante más de 30 años. Las tomas son directas, austeras, abstractas por artistas como Dorotea Lange, William Van Dyke, Peter Stackpole, entre otros, que consideraban a la cámara como una herramienta para cambiar la sociedad.
En los años '30, la fotografía documental alcanzó su auge en publicaciones como la revista «Life». Después de la Segunda guerra mundial, los museos establecieron departamentos de fotografíay las universidades la incluyeron en su currículum. En 1955 varios fotógrafos de la Costa Oeste intervinieron en una muy popular exposición, «La Familia del Hombre», en el MOMA de Nueva York.
En el módulo 1960-1980 «California Soñando», los artistas como Robert Heinecken y John Baldesarri emplearon la fotografía como medio de comunicación de masas y publicidad. Otros se inclinaron por el humor para desmitificar el arte moderno. «Hacia el Milenio» (1980-2000), ya no hay discusión acerca de la fotografía como una rama de las bellas artes. Sin embargo la inclusión de efectos digitales y tecnología computarizada altera la percepción de lo que es realmente una fotografía. Se vuelve, en cierto modo, a la controversia de los '30 entre Pictorialistas y los partidarios de la fotografía moderna, hecho positivo, ya que toda innovación evita caer en lo dogmático. Vale la pena visitar esta muestra histórica, didácticamente presentada a pesar del pequeño espacio, que estará abierta hasta el 10 de agosto, en vísperas del XIII Festival de la Luz con 260 exposiciones de fotografía argentina y extranjera que se presentarán simultáneamente en todo el país. Suipacha 1422.
• Adrián Lirman
La obra de Adrián Lirman es engañosa. Frentea una serie en la que se aprecia la destreza puesta al servicio de la gráfica, leemos en los cartelitos adjuntos que se trata de óleo sobre papel. «Música Instrumental-Vol.1» son variaciones en las que Lirman no se priva de nada. De repente, grafismos asordinados, pinceladas gestuales arrebatadas, veladuras, geometrías que no respetan su severidad, algún chorreado espontáneo, un cromatismo contenido, una suerte de ensayo general de recursos pictóricos.
Obras en las que hay que descubrir el factor desencadenante, aparentemente caótico pero en el que cada situación va encontrando su lugar, más bien, su sentido. Entonces sólo hay que « escuchar» detenidamente las vibraciones, modulaciones y resonancias que surgen del encuentro de las formas, las que, como señala Kandinsky, poseen su propio sonido interior. Hasta el 1 de agosto. Palais de Glace-Salas Nacionales de Exposición. Posadas 1725.
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