Hollywood (AFP, ANSA, Reuters y ASN) - El estallido de la guerra, que podría suspender la entrega de los Oscar, no sólo preocupa a organizadores y estrellas. La cadena ABC, que tiene los derechos de televisación de los premios, no desconoce que el conflicto bélico obligaría a cortar la publicidad y alternar la ceremonia, de realizarse, con noticias sobre los ataques, y sobreimpresión de subtítulos con informaciones de último momento. Esa posibilidad también inquieta a los anunciantes, que han pagado hasta 1.3 millones de dólares por 30 segundos durante la transmisión de los Oscar, uno de los programas de mayor audiencia anual en Estados Unidos.
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Entre las escasas (y descabelladas) soluciones propuestas figura la grabación del espectáculo en la fecha y hora previstas (domingo próximo a las 23, hora local) mientras que su retransmisión se dejaría para un momento más propicio. Sin embargo, el principal inconveniente radicaría en el secreto que rodea el nombre de los ganadores. «Sería como ver un partido de fútbol en diferido», se quejaban los organizadores.
Además de aumentar las medidas de seguridad en la zona y cerrar al público un área más amplia en los alrededores del teatro Kodak, el presidente de la Academia, Frank Pierson, puntualizó que el guión de la ceremonia sufriría modificaciones. «Hacer algo cargado de idiosincrasia o frívolo, en una noche en la que nuestro ejército está en un combate sangriento, sería inapropiado», resumió Pierson.
En tanto, el director finlandés Aki Kaurismaki, que compite en la categoría de mejor película extranjera por «El hombre sin pasado», canceló su viaje a Los Angeles como protesta contra la política de Estados Unidos. En una carta señaló: «El gobierno estadounidense prepara crímenes contra la humanidad en base a intereses económicos, por ese motivo, no tenemos ánimos de fiesta», y sentenció «El cine debe vivir, pero también los civiles en Irak. Los niños, las mujeres y los hombres, deberían tener esa oportunidad».
Otra de las modificaciones en torno a los premios es la anulación del desfile de estrellas por la alfombra roja. No se registrarán tampoco las entrevistas, los flashes de los fotógrafos ni los gritos de los fans que tradicionalmente animan la «red carpet», convertida a esta altura en un espectáculo en sí mismo. Esto puede parecer un detalle menor, aunque nada lo es en términos de show business: para canales como «E Entertainment», revistas, noticieros y muchos otros medios que explotan esta parte de la ceremonia, con fuertes sponsors y avisadores asociados, están desolados con esta decisión.
•Listas negras
Mientras tanto, algunos medios, como el sensacionalista «The New York Post», ya han lanzado una campaña contra actores y músicos emblemáticos del pacifismo. Ya días atrás Martin y Charlie Sheen vieron cómo una empresa de tarjetas de crédito canceló una publicidad televisiva que los tenía por protagonistas.
«The New York Post» fue más directo en su edición de ayer: publicó un elenco de los «pacifistas de Hollywood», junto a una invitación a boicotear los films y los conciertos de «las estrellas que se oponen a la liberación de Irak del asesino de masas Saddam Hussein y sus acólitos violadores». «No ayude a estos amantes de Saddam», pidió el diario, que luego ofrece a sus lectores el detalle de las obras que pronto tendrán en cartel notorios activistas contra la guerra en Irak como Tim Robbins, Laurence Fishburne y Sean Penn (pronto se estrena «Mystic river»), Samuel L. Jackson («otro zángano de Hollywood» cuyo «Basic» se verá en dos semanas) y Alfred Woodard, que tiene un papel secundario en «The core». «Las paradas de autobuses tienen en toda la ciudad carteles publicitarios de 'Good fences', con Danny Glover, pero seguramente hay mejores maneras de gastar diez dólares», dijo el «Post». En cuanto a una de los más famosos rostros que pudo verse en los últimos meses en las manifestaciones contra la guerra en el Golfo Pérsico, Susan Sarandon, el diario neoyorquino es directo: «actualmente puede ser boicoteada dejando de ver la miniserie 'Children of the dune', que comenzó el domingo en el canal televisivo Sci-Fi».
También se denunció a los pacifistas Sheryl Crow, el grupo Limp Bizkit y Jackson Browne, indicando en cada caso los lugares donde tocarán en las próximas semanas.
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