14 de octubre 2005 - 00:00

Hollywood rebosa de autobiografías

Un nostálgico Jerry Lewis dedica especialmente a susociedad con Dean Martin un libro de memorias, quecoincide con las autobiografías de Norman Jewison,Spike Lee y Alan Alda.
Un nostálgico Jerry Lewis dedica especialmente a su sociedad con Dean Martin un libro de memorias, que coincide con las autobiografías de Norman Jewison, Spike Lee y Alan Alda.
Los Angeles (EFE)-Hollywood se ha llenado de autobiografías: Norman Jewison habla de «Ese negocio tan terrible que ha sido bueno conmigo», Spike Lee se defiende en «Esta es mi historia y la mantengo» y Jerry Lewis cuenta sus penas en «Dean y yo». Además está Alan Alda quien, haciendo gala de su excéntrico humor, bautiza sus memorias con el descabellado título de «Nunca diseques a tu perro (y otras cosas que he aprendido)».

Todos ofrecen una mirada a diferentes costados de Hollywood como la era dorada de Lewis, el compromiso social de Lee, el cine de estudio de Jewison y la explosión de la televisión con Alda.

Con Lewis todo es nostalgia y el libro devuelve al aficionado a los años '50 y '60 en los que ser actor iba acompañado invariablemente del esmoquin, aquella era donde las estrellas brillaban por encima de los mortales. Sin embargo el «rey de la comedia», a punto de cumplir los 80 años, recuerda la cara más humana de su estrellato, esa historia de cariño fraternal y amistad no correspondida con la pareja cómica más conocida de 1946 a 1956, Dean Martin. «Yo veía en él esa sonrisa indulgente del hermano mayor que siempre deseé», confiesa. En contrapartida, convivió con un Martin conocido por su frialdad y por frases despectivas como «para mí no significas más que dinero».

Frente a la visión romántica de Lewis está la mirada sardónica del director canadiense Jewison a una industria en la que supo combinar el éxito artístico con el comercial. A los 79 años, el realizador aún activo sabe que su carrera, que incluye títulos como «Al calor de la noche» o «Jesucristo Superstar», nunca será comparada con un autor como Orson Welles o Stanley Kubrick. Eso no le impide criticar abiertamente la visión comercial que impera en esas «estúpidas películas de Hollywood» actuales. « Están hechas para captar a un público de ocho a doce años y a su equivalente en adulto, esos que se niegan a crecer», escribe. Sus sarcasmos van más allá de la taquilla y alcanzan la ceremonia de los Oscar, que Jewison (que nunca lo ganó) describe como el mayor acto de masoquismo de la industria.

Fiel a su estilo, Lee es más polémico en su biografía, «Esta es mi historia y la mantengo», escrita en colaboración con el periodista británico Kaleem Aftab. Pero a diferencia de otros libros biográficos -que son poco más que el repaso saneado de una filmografía con anécdotas- Lee muestra una cara nada amable de sí mismo, un director arrogante y frío acusado incluso por familiares de mercenario, sexista y antisemita.

Alda
, de 69 años, no es ni nostálgico, ni sarcástico ni polémico y las 224 páginas de su biografía son un compendio de anécdotas humanas. Y su único consejo, el que aprendió cuando se le murió su perro Rhapsody, sus padres llevaron a la mascota al taxidermista. Nunca pudo volver a mirar a su animal de la misma forma.

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