31 de octubre 2000 - 00:00

Hollywood se ríe de su propio terror y arranca carcajadas

Dir.: K.I. Wayans. Int.: S. Elizabeth, K. Fuller, C. Electra,A. Faris, M. Wayans. EE.UU., 2000, habl. en inglés. PM/16.

 

«Una película de miedo» («Scary Movie», EE.UU.,2000, habl. en inglés). Dir.: K. I. Wayans Int.: S. Elizabeth, K. Fuller, C.Electra, A. Faris, M. Wayans. PM/16.

 

 

Luego de volverse ricos con   sus monstruos clásicos, los estudiosUniversal aumentaron su riqueza burlándose de las mismas criaturas en parodiascon cómicos como Abbot & Costello. Más de medio siglo después, losestudios Dimension (subsidiaria comercial de la refinada Miramax, a su vezbrazo «indie» de Disney) decidieron que luego de hacerse ricos con «Scream» y«Sé lo que hiciste el verano pasado», era hora de engrosar sus arcas conuna parodia del boom del terror adolescente de los '90.

Sólo que ni siquiera se tuvieron que molestar encontratar a cómicos conocidos, por lo que en vez de algún equivalente de Abbott& Costello, en «Una película de miedo» hay un pu-ñado deadolescentes tan desconocidos como los que pulularon por los films originales.Nadie los puede culpar: no sólo lograron una película muy divertida, sino queademás transformaron una inversión de 19 millones de dólares en un éxito detaquilla que ya lleva casi 160 millones sólo en los cines norteamericanos. Yaera tiempo de que a Keenan Ivory Wayans y familia le llegue su hora. En1988 había filmado -y escrito y protagonizado y contratado a toda su familia-enla muy superior pero no demasiado exitosa parodia blaxploitation «I'm GonnaGit You Sucka !» (en la Argentina no se vio en cines), en la queparticipaban varios nombres esenciales del género, incluyendo a Isaac Hayes,Antonio Fargas, Jim Broen y Clarence Williams III.

Ahora, adaptándose a las necesidades del mercado, latribu Wayans aceptó combinar su guión original con el de otrosescritores, y en lugar de destacar los aspectos de culto de su parodia,pusieron el énfasis en las dos o tres películas más conocidas del horrorteenager moderno. Por eso el rango de chistes es más limitado, lo que no quieredecir que no haga reír. Lo mejor es el prólogo que copia la primera «Scream»al pie de la letra, con Carmen Electra burlándose de sus propiassiliconas al asumir el papel de la víctima del psicópata del teléfono y latrivia del cine de terror que en aquel film interpretaba Drew Barrymore.

Después, los chistes se vuelven un poco previsibles,con un estilo que se ubica en algún lugar intermedio entre la comicidad másguarra y elemental de Mel Brooks y el gag surrealista de los hermanos Zucker.El aporte más original es un nivel de guarradas que en todo lo que tenga quever con el sexo supera en creces a los últimos exponentes del humor chanchoadolescente («American Pie», «Irene, yo y mi otro yo», «Viajecensurado»), aunque con el talento para medir las imágenes más audacesfotograma por fotograma, logrando mostrar lo inmostrable sin mayores problemasde censura.

Probablemente debido a que las constantes referenciasa «Scream» y las otras películas parecidas se vuelven un pococansadoras, algunas de las escenas más reideras tienen que ver con absurdosgags alrededor de «Amistad», «Titanic», «El sexto sentido» y «TheMatrix». Aunque el público adolescente que puede disfrutar a tope estapelícula seguramente correrá fuera de la sala al primer amago de créditos,conviene quedarse hasta el final para ver un chiste adicional que figura entrelo más bizarro que esta película de miedo tiene para ofrecer.

 

 

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