Oleo de
Alexander
Rodchenko,
uno de los
prestigiosos
artistas que
nuclea la
muestra
«Encrucijadas:
Modernismo
en Ucrania,
1910-1930»,
en la que no
podía faltar el
rebelde
Kasimir
Malevich.
"A pesar de las opresiones sufridas, el arte ucraniano ha sobrevivido y ha demostrado su alto nivel", señaló Anatoliy Melnyk, director del Museo Ucraniano de Nueva York, donde se exhibe «Encrucijadas: Modernismo en Ucrania, 1910-1930». La muestra incluye los más reconocidos representantes del arte moderno de esos años. Muchos artistas de la vanguardia desarrollaron su formación fuera de Ucrania y se destacaron en distintas ciudades como Moscú, San Petersburgo, Berlín, París o Nueva York.
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Se presentan obras de Kasimir Malevich (1879-1935), nacido en Kiev. En 1900 se trasladó a Moscú donde se vinculó con los rayonistas Mijail Larionov y Natalia Goncharova. En 1913 diseñó los decorados geométricos para la ópera futurista «Victoria sobre el sol». En 1915, en la célebre muestra «Ultima exposición futurista: 0,10» de San Petersburgo, donde presentó varias obras abstractas, entre ellas un cuadrado negro sobre fondo blanco, con las que se distanciaba tanto del cubismo como del futurismo. «Quería suprimir por completo todo lo expresivo y anecdótico que, a pesar de la inmaterialidad, todavía se encuentra en el arte abstracto», declaró. En su libro «Del cubismo y el futurismo al suprematismo» planteó liberar al arte de la carga del objeto y defendió un arte no objeto que fue derivando hacia la abstracción total en su obra «Cuadro blanco sobre fondo blanco».
«El arte es la capacidad crear una construcciónque no surja de las relaciones entre las formas y su color, que no se asiente en el gusto estético y que, por tanto, aspire a la belleza de la composición, sino que se base en el peso, la velocidad y la dirección de su movimiento», dijo. A las formas imprecisas de otros artistas abstractos, Malevich opuso los trazos rigurosos de la geometría. Dos años más tarde, en el Manifiesto exigido por toda escuela de vanguardia, Malevich nombró suprematismo al arte que preconizaba.
Ampliamente conocido por su famosa construcción que se eleva en forma de espiral Modelo de torre para el Monumento de la Tercera Internacional, que realizó en 1919-20, Vladimir Tatlin (1885-1953), es otro de los artistas presentes en la muestra de Nueva York. Fundó el constructivismo que desarrolló junto a otros artistas como Alexandra Exter, Alexander Rodchenko, Olga Rozanova o El Lissitzky. Aspiraban a liberar al arte de todo sentimentalismo y se fue orientando hacia la arquitectura, la tipografía y la creación de productos. Ellos mismos se consideraban «ingenieros del arte» y «artistas proletarios». Tras la victoria de la revolución de octubre, el constructivismo obtuvo un fuerte reconocimiento, aunque por poco tiempo ya que en 1921 finalizó el romance entre ese arte y el Estado. Hacia los años treinta el lugar del estilo oficial lo ocupó el realismo socialista.
Luego de su formación inicial en la Escuela de Arte de Kiev, en 1906, Exter (1882-1949) se trasladó a París donde asistió a la Academia Grande Chaumière y entró en contacto con los cubistas y futuristas. A su regreso, recibió la inunidofluencia de Tatlin y Malevich. Llevó a cabo trabajos de escenografía y diseño de vestuarios. En 1915 se unió al grupo constructivista «5x5=25» impulsado por Rodchenko.
«El constructivismo demuestra que la frontera entre las matemáticas y el arte, entre una obra de arte y una invención de la tecnología no se puede determinar», señaló El Lissitzky (1890-1941), cuyas obras también se exhiben. Fue profesor de la escuela de arte fundada por Chagall en Vitebsk y posteriormente, en Moscú, dirigió la Escuela de arquitectura Wchutemas. Realizó composiciones dinámicas disponiendo las formas rítmicamente en planos verticales, horizontales o diagonales, y sugiriendo espacios entrelazados. Su serie «Prouns» son objetos vinculados al suprematismo de Malevich y al grupo de artista Unovis (pro unovis: por una renovación del arte), que desplazaban la pintura al ámbito de la arquitectura. El Proun comienza en la superficie, avanza hacia la maqueta espacial y, luego a la construcción de todos los objetos de la vida cotidiana. Va más allá de la pintura del artista y la máquina del ingeniero, según señaló el artista. Formado inicialmente en la escuela de arte de Kazan Rodchenko (1891-1956), estudió en el Instituto Stroganoff de Moscú. Hacía 1915 estableció contactos con Malevich y Tatlin y fundó la Escuela de Arte no objetivo. A fines de 1919 en su ensayo sobre la línea señaló «El color ha muerto en el negro... ¡Dejemos también morir a la pincelada!», Realizó esculturas móviles, fotomontajes y diseño gráfico, hasta que en 1924 concentró su trabajo en la fotografía. Rozanova (1886-1918) se había al movimiento suprematista hacia 1915. Hizo numerosas ilustraciones para libros. Revolucionó la composición tipográfica y unió imágenes y palabras al integrar la técnica del collage.
«Por experiencia, puedo decir que es el nuevo estilo el que requiere diferentes tipos de materiales, y no que los nuevos crean un nuevo estilo. El arte moderno no es sólo la yuxtaposición de unas cuantas latas pintadas, sino la transposición estilística de las fuerzas del intelecto y la imaginación», sostuvo Alexander Archipenko. Luego de estudiar en la Escuela de Arte de Kiev, Archipenko (1887-1964), se trasladó en 1908 a París donde conoció a Fernand Léger y al poeta Apollinaire. Trasladó los principios cubistas a sus obras utilizando materiales diversos realizó sus «escultopinturas» a las que incorporó metales, vidrios y madera, entre otros elementos.
Desarrolló su interés por la interacción entre el volumen y el espacio en un estilo singular caracterizado por figuras en espiral en las que creó vacíos. Fue consciente de su búsqueda radical y vanguardista de formas: «Desde 1912, he unificado en una forma lo intangible: el espacio, la transparencia, la luz y el reflejo». En 1923 emigró a los Estados Unidos y comenzó a elaborar sus pinturas móviles.
Sonya Delone -Delaunay- (1885-1979) se estableció en Francia donde estudió en la Academia de la Palette. Realizó diseños textiles e ilustraciones para libros en los que aplicó singulares organizaciones rítmicas en el uso del color. En la década del '20 se vinculó con los surrealistas.
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