16 de noviembre 2000 - 00:00

"HOTEL ROOM"

Diversas historias transcurren en la misma pieza de un hotel neoyorquino, acaso, como luego veremos, en el mismo momento. Esto último es un buen chiste que tiene que ver con el tema como se dice ahora de los destinos azarosos. ¿Qué hubiera pasado si fulano se cruzaba con mengana dos años, o dos horas, antes que ésta se casara con zutano, y no después, cuando ya no hay nada que hacerle (o todavía se puede hacer algo, pero de otro modo)? Etc., etc.
¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, si el argentino Daniel Grimelberg no se cruzaba con el catalán Cesc Gay en algún lugar de Nueva York, y si por una serie de azarosas circunstancias no hubieran tenido al mismo tiempo el entusiasmo, el mínimo de plata ($30.000 iniciales) y el ingenio necesarios para rodar esta película? Interesante ejercicio de dos debutantes, Gay, que luego hizo «Krámpack», premiado en Cannes, y Grimelberg, que hoy es director de arte del cine publicitario local, «Hotel Room» es un testimonio de su habilidad y de su afecto por un tipo de narración muy propia del cine independiente americano (para el caso, bien «indie», porque incluso está hablada en inglés), pero debidamente filtrada por su visión de extranjeros.
En esas historias, dos recién casados se pelean a muerte, un mago checo cuya paloma estaría enamorada de un elefante encuentra una prostituta muy especial en su vida (y entre ambos sostienen un diálogo deliciosamente absurdo y corrosivo), un suicida travestido se encuentra con un vendedor de seguros, un fotógrafo confirma en carne propia que no hay comedido que salga bien, un joven empleado trata de escandalizar a su cuñado, otra empleada se concede minutos de relax y romance, un gato quiere entrar por la ventana y los dos recién casados del comienzo vuelven a pelear, pero de otro modo, con lo cual forzosamente alterarán las siguientes historias. En el montaje quedaron, contaba Grimelberg, dos monjas tipo Buster Keaton que terminan incendiando la pieza.
El conjunto no es tan ágil ni enredado como sugiere esta síntesis, pero como ejercicio es llamativo. Coherentemente, se exhibe en tres salas en algo similares a la referida pieza de hotel.

Dejá tu comentario

Te puede interesar