12 de mayo 2003 - 00:00

Humor negro no visto en cine

El toque femenino y el humor negro -por momentos negrísimo-son los principales componentes de este film de bajo presupuesto que, como en todo el mundo, llega directo a video. La directora Dana Lustig basó su film en un corto de estudiante con el mismo título, y lo cierto es que el estilo juvenil y un poco de escuela de cine de los aspectos formales se combinan bien con los delirios suicidas de la protagonista.

Selma Blair
quiere matarse a toda costa, sólo para ser tomada como rehén del asaltante que roba el banco donde trabaja. «Yo también tengo un sueño: quiero ser cremada», repite mientras el maleante desesperado (el inglés Max Beesley) se encarga de explicarle que la vida es un asunto cristalino que debe disfrutarse en plenitud.

Una subtrama con un policía obsesionado por el suicidio, un par de vueltas de tuerca del robo al banco, una corista que seduce a uno de los asaltantes y un delincuente viejo y achacoso son algunos de los componentes de un producto atractivo, matizado con un apropiado soundtrack compuesto mayormente por temas punkies.

D.C.

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