27 de junio 2003 - 00:00

Imperdible muestra de geométricos

Chapicuy del uruguayo Bolívar Gaudio
"Chapicuy" del uruguayo Bolívar Gaudio
E n las Salas Nacionales de Exposición se exhibe «Desde la Geometría 2+10», una exposición imperdible que se extiende hasta el 6 de julio. Oportuna elección que, en cierta forma, completa la visibilidad del desarrollo del arte geométrico y muchas de sus variantes iniciado este año con la Colección Cisneros en el Malba y Arte Abstracto Argentino en la Fundación Proa. Los artistas seleccionados pertenecen a distintas generaciones, algunos a las décadas del '40 y '50 y otros a la del '90. En un espacio difícil como las Salas Nacionales, es un modelo de curaduría ya que permite demorarse ante las obras sin que interfieran unas con otras. Como no se trata de una muestra histórica no se ha seguido un orden cronológico y sí queda enfatizada la singularidad expresiva de cada uno de los artistas.

A manera de homenaje comenzamos por el uruguayo Carmelo Arden Quin (1913), uno de los pioneros de «Arturo», «Arte Concreto-Invención» y uno de los fundadores en 1945 del Movimiento Madí en Buenos Aires. Obra compleja que oscila entre lo lúdico y lo científico, un permanente diálogo de formas geométricas armónicas que están en la base de las enseñanzas de Torres García a quien conoce en 1935.

Otro uruguayo, Bolívar Gaudin (1932), estudió en La Plata y en la década del '60 conoce en París a Arden Quin quien despierta su interés por el Arte Madí. Predominan los colores de la tierra en formas netas, austeras y responden fielmente a uno de los postulados del Manifiesto: la obra es, no expresa; la obra es, no representa; la obra es, no significa.

Cuando el 3 de Agosto de 1946, Arden Quin lee el Manifiesto Madí, lo hace en presencia de los cofundadores del Movimiento entre los que se encuentra Martín Blaszko (Berlín, 1920), establecido en Buenos Aires desde 1939. Verdadero renovador de la escultura argentina contemporánea, sus obras están pensadas para ser realizadas a escala monumental. Desde los '80 utiliza el aluminio pintado, trabaja con planos que eleva, ascendentes, en diagonal, uniéndose unos a otros como en «Ritmo Cósmico»( 1989).

Joel Froment (París, 1938), Presidente del Movimiento Madí Internacional, presenta un delicado punto de encuentro entre curvas y rectas, obras dinámicas de pequeñas dimensiones. Irene Banchero (1955) se dedica a la escultura desde 1996 y sus conjuntos de esferas realizadas en algodón, yeso y acrílico parecen querer desplazarse en el espacio. Nacido en La Plata en 1936, Jorge Pereira se destaca por sus pinturas multiespaciales, cautivantes a causa de curvas y ondulaciones de ritmo arrollador en colores primarios. Las seis obras de Alejandro Puente (1933) ofician como un mural arcaico de carácter sacral. «Geometría sensible», «cromática», « antropológica», son los términos utilizados para definir una estructura ligada al concretismo. Templos, pórticos, escalinatas inspirados en el arte geométrico incaico, de un sutil y luminoso cromatismo.

«Obras evocativas de ritos ancestrales trasmutados en metafóricas formas geométricas», según el curador Raúl Santana, son las de Dalmiro Sirabo (San Luis, 1939). El conjunto también oficia como mural, de fuerte presencia tanto por su estructura como por su cromatismo. César López Osornio (1930), fundador y director del Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata (MACLA), también está enrolado en una «geometría sensible» y establece un delicado juego óptico que se desplaza por la superficie del plano.

La obra de
Juana Heras Velasco, discípula de Fontana y de Pettoruti, está relacionada con un juego de señales comenzado ya hace algunos años con sus «Transposeñas». Sus chapas policromadas, formas netas que atraviesan el espacio se combinan con elegancia. De estructura laberíntica, los cuadros de Roberto Scafidi (1963) están poblados de rectas que conforman parcelas absolutamente diferentes enfatizadas por el exultante cromatismo que no da tregua a la mirada.

En 1951
Luis Tomasello (La Plata, 1915; vive en París desde 1957), conoció los vitrales de Chartres y es allí donde tiene la intuición de la luz. Sus relieves revelan la intensificación de la búsqueda sobre la luz reflejada, característica de su obra. Debe destacarse la generosa actitud del artista por su reciente donación al MACLA.

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