3 de julio 2001 - 00:00
Inauguró Bellas Artes una muestra en su sede neuquina
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La interacción de la obra sobre el medio y del medio sobre la obra está presente en «Maquillaje de museos», de Dolores Cá-ceres, que realizó una intervención en la parte exterior del techo del Museo, con el objetivo de trabajar directamente «sobre» y «en» el paisaje urbano, utilizando elementos existentes de la realidad en un espacio dado. Se trata de palabras con tubos de neón color ámbar. Durante la inauguración Cáceres realizó una performance en la que escribió en un muro interior del Museo sus conceptos de «Maquillaje de museos».
«Juega al juego» de Marcela Gásperi (1963) invita a los espectadores al juego del arte, con sus esculturas de fibromadera y de hierro, que llama «pinturas-objetos lúdicas»; con ellas induce al espectador a una situación de circularidad e intercambio permanente. Gásperi utiliza volúmenes geométricos: cubos, paralelepípedos, prismas de base triangular, y sobre ellos pinta formas que duplican el sistema de imágenes (o de signos plásticos). La disposición de los elementos, sueltos y/o incorporados en barras horizontales o verticales, implica la ocupación o inserción en el espacio, que ofrece al espectador una determinada percepción visual y una indeterminada posibilidad de interacción (juego).
En «Fin del día», «Iconos de la barbarie» y «Sobre las revoluciones», las situaciones y los personajes de Carlos Gorriarena integran un mundo en el cual la única mane-ra de existir se vincula con apariciones y retratos sin piedad. Es un descenso programado a los infiernos personales, a un espacio donde nada es previsible, pero sí inevitable. Gorriarena busca su expresión por medio de una exacerbación de la línea (como los expresionistas alemanes), pero lo hace también con la materia, porque la utilización de ella es lo que lo identifica. Sus telas tienen una gran carga emotiva, una pasión que implica también un evidente patetismo. Si bien utiliza un lenguaje universal, sus personajes son locales: una definición magnífica de lo que hemos llamado regionalismo.
«Infinito recurso» es una video-instalación de Silvia Rivas (1957), artista conceptual, que traduce los conceptos a través del video y sus proyecciones. Cada una de sus obras indaga la relación entre el soporte y la idea. Es que el soporte constituye un espacio, un espacio de reflexión. Sus obras aluden a las preguntas capitales de la vida y la muerte, pero también a los misterios del arte, ese espejo que nunca lo dice todo, en forma directa.
Claudia Aranovich recobra en sus esculturas elementos naturales a partir de una arqueología singular. «Memoria de la naturaleza» son dos caparazones de poliéster con raíces y fiber-glass en su interior, audaces representaciones de la memoria humana y del orden natural: el hombre (echa raíces) en la Naturaleza, la Naturaleza arraiga (misma ascendencia etimológica) en el hombre. La memoria de la Naturaleza constituye pues, en el ser humano, la naturaleza de su memoria. También se exponen obras de Diana Dowek, Jorge Gamarra, Gustavo López Armentía, Marta Minujin, Alfredo Portillos, Clorindo Testa y Luis Wells, entre otros.
El programa de muestras en la sede Neuquén prevé inaugurar en el mes de agosto la exposición de grabados de Goya, que consta de 160 originales: las series «Los caprichos» y «Los desastres de la guerra». En octubre, se presentará la segunda parte de la Bienal de Arte, integrada por obras de artistas internacionales, que actualmente se exponen en la sede MNBA de Córdoba. La muestra incluirá también videos de artistas argentinos e internacionales. Por último, cerrando el ciclo del presente año, se exhibirán obras e instalaciones de Marta Minujin, en noviembre.

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