29 de julio 2004 - 00:00

"Intimidades"

Kyra Sedwick, una de las tres buenas actrices que animan «Intimidades» («Velocidad personal», su título original), film escrito y dirigido por la talentosa Rebecca Miller.
Kyra Sedwick, una de las tres buenas actrices que animan «Intimidades» («Velocidad personal», su título original), film escrito y dirigido por la talentosa Rebecca Miller.
«Intimidades» (Personal velocity, EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: R. Miller. Guión: R. Miller sobre cuentos propios. Int.: K. Sedwick, P. Posey, F. Balk,

Con su ojo característico, la distribución local tradujo como « Intimidades» el título de una película que se llama «Velocidad personal». Si bien es cierto que la película revela « intimidades» de tres mujeres en tres episodios, su guionista y directora quiso sugerir desde el título eso único y por lo tanto inexpresable, al decir de Bergson, que mueve a cada una de las protagonistas. Más allá de eso, Rebecca Miller ( talentosa hija de Arthur Miller) traslada cuentos propios a un film que describe con el argumento, con la cámara, con el estilo de narración, con la luz, momentos de crisis de mujeres muy diferentes. Aunque sería mejor decir oportunidades para tomar decisiones trascendentes.

El primer episodio muestra a Delia (Kyra Sedgwick), un ama de casa sin más ocupación ni recursos, que tras recibir la paliza habitual de su marido enfrente de sus hijos, escapa con ellos a medianoche. Es un fragmento seco, duro, sin ningún apego a lo políticamente correcto, sobre todo en lo que se refiere a las contradicciones -por no decir renuncios-aun del ser más solidario de la tierra. En este fragmento, Sedgwick logra una escena perfecta cuando su Delia, reblandecida por la soledad y la desesperación, pierde momentáneamente la memoria del horror al rememorar momentos conyugales felices, y Miller la vuelve a la realidad con un certero flashback que cambia los sentimientos de su estupenda actriz a la vista del espectador en fracciones de segundo.

El siguiente episodio, protagonizado por una editora treintañera, es más luminoso e infinitamente más liviano (casi casi con la liviandad de una sitcom televisiva), pero parte de una idea brillante. Así como corta o directamente suprime lo que sobra en los textos que edita, Greta (Parker Posey) considera perfectamente suprimible lo que le sobra en la vida; su marido por ejemplo.

El tercero, el más extraño, más poético y elaborado de todos, retrata a una joven embarazada cuya confusión previaacaba de agravar un accidente del que escapó viva de milagro, y en su deambular en busca de respuestas, recoge en la ruta a un adolescente con huellas de haber sido brutalmente golpeado. Con la ayuda de otra buena actriz que habla más por lo que calla (Fairuza Balk), aquí Rebecca Miller dispara una metáfora que parece dirigida adrede al inconsciente del espectador y que cierra magistralmente un film sobre mujeres, pero no exclusivo para ellas.

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