Ninguna mirada como la de Jane Greer fue tan fatal en el cine policial negro de los años '40. Interpuesta entre Robert Mitchum y Kirk Douglas, esa mirada provocó terremotos y una película perfecta, «Retorno al pasado» («Out Of The Past»), de Jacques Tourneur. El título con el que se la estrenó en los cines, en 1948, era todavía más elocuente aunque demasiado revelador, «Traidora y mortal».
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Greer, reina del film noir que milagrosamente, en su adolescencia, logró superar una parálisis facial a un punto tal que ni los médicos más optimistas pudieron haber aventurado, murió ayer en Hollywood a los 76 años. En 1984, en la mediocre remake de ese clásico que dirigió Taylor Hackford, «El poder y la pasión», Greer interpretó el papel de la madre de su propio personaje, la peligrosa Kathie Moffat.
Su carrera se extendió durante casi seis décadas, con un precoz inicio como animadora de tropas en la Segunda Guerra Mundial. En sus tentativas de ingreso al cine, sufrió el despecho de David O. Selznick pero impresionó a Howard Hughes, quien la contrató de inmediato no sin sufrir el mismo malestar que Mitchum en la ficción. Fue primero Bettejane Greer hasta que abrevió su nombre artístico en su primer policial, una adaptación de «Dick Tracy»; «Retorno al pasado» vendría siete años más tarde y con ella la fama y la gloria. Aunque Greer volvió a actuar sólo una vez más con Mitchum en «El gran robo» de Don Siegel (1949), la pareja que formaron en la pantalla representó para siempre la quintaesencia del film noir.
Su matrimonio con el productor Edward Lasker enfureció tanto a Hughes que, aunque la mantuvo bajo contrato, le empezó a escamotear a conciencia los papeles protagónicos en la RKO. Cuando la situación se tornó insoportable, Greer se mudó a la MGM donde filmó, entre otras, «El prisionero de Zenda» y «El hombre de las mil caras» con James Cagney, sobre la vida de Lon Chaney.
En sus últimos años hizo televisión, y se destacó fugazmente en la serie «Twin Peaks». Su muerte es otro más de los adioses de un Hollywood irrecuperable.
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