Tras el espaldarazo internacional de músicos
como David Byrne y medios como «The
New York Times», la personal música de
Juana Molina empieza a interesar al público
argentino.
Presentación de «Tres cosas». Juana Molina (voz, guitarra, teclados). (Teatro ND/Ateneo, 2 de abril.)
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Juana Molina consiguió hacerse popular como actriz de televisión; y todavía son muchos los que recuerdan con gusto su programa «Juana y sus hermanas». En cambio, siempre le costó más hacerse un lugar como cantautora. Sus dos primeros discos, «Rara» (editado en 1996) y «Segundo» (de 2000), tuvieron buena aceptación en la crítica especializada, pero no lograron meterse en el público. Finalmente, con su tercer trabajo «Tres cosas», y gracias al reconocimiento internacional de artistas como David Byrne, que la sumó como telonera de sus shows y la recomienda en su página de internet, y de diarios como «The New York Times», que eligió su disco como uno de los diez mejores del año pasado, obtuvo también por aquí el espaldarazo que le faltaba. Ahora mismo, a poco de terminar con este concierto en el teatro ND/Ateneo, ya está preparando las valijas para viajar a Europa, donde la esperan varias actuaciones en Inglaterra y Escocia. El público se interesa por estar en sus presentaciones. Y el mercado argentino acaba de darle también un importante apoyo, al nominarla para varios de los próximos premios Gardel (aunque, absurdamente, uno de los rubros sea el de «artista revelación»). Juana Molina es difícil de encasillar, y seguramente ése es uno de sus mayores méritos. Las bateas de las disquerías la consideran una cantante pop -también en ese rubro está nominada para los Gardel-, pero la denominación, sin dudas, le queda chica. Con un lenguaje moderno que apela a los recursos tecnológicos y a la estética de los DJ's, la cantante pasea también por géneros de mayor historia como la milonga, o evoca a su manera la balada country. Sus textos juegan en el terreno de lo onírico, aunque hablen a la vez de cosas muy terrenales. Y sus melodías -que armoniza con sencillez de rueda de fogón- se plantean muchas veces como sinfines que no buscan necesariamente una resolución convencional. Todo, para un repertorio que mezcló temas de «Segundo» y de «Tres cosas» y sumó la novedad de la canción «Un beso llega». Así, con su voz personal, con su estilo austero -y casi hasta distante-, con cierto malhumor que la lleva a molestarse exageradamente con pequeños problemas de sonido, con su guitarra como sostén principal y con la base que le da un teclado que usa como sampler, Juana Molina está entre lo distinto que puede escucharse por estos tiempos. En épocas de vacas tan flacas en la renovación artística, esta búsqueda y esta diferencia la convierten, claramente, en una cantante para tener muy en cuenta. Informate más
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