2 de noviembre 2000 - 00:00

Juventud estilo italiano

«Ahora o nunca» («Come te nessuno mai», Italia,1999, habl. en italiano) Dir.: Gabriele Muccino. Int. : Silvio Muccino, GiuseppeSanfelice di Monteforte y Anna Galiena. PM/16.

 

"Ahora o nunca” casi puede verse como unsímbolo de la metamorfosis que tomó el cine italiano. En los años '70 oprincipios de los '80, una película italiana con adolescentes que lograraexportarse al mercado internacional necesariamente iba a tener todo uncompilado de los peores chistes guarros (al mejor estilo de esos clásicos como Alvaro«Jaimito» Vitali, Gloria Guida y Edwige Fenech), o si no, estaríalleno de asesinatos truculentos con música pop o moogs sinfónicos (al estilo Argento,Laberto Bava, Lucio Fulci y todos sus colegas del «giallo»).

 

 Apropiación

 

Hoy Hollywood les robó a los italianos aquellasideas, y mientras vemos docenas de «American Pie» y «Scream», nollega ninguna película italiana que pueda captar un público adolescente ojuvenil. Casi se podría decir que esta pintura blanda de aprendizajeadolescente, «Ahora o nunca», quizá tampoco vaya a convocar a esepúblico que los productores italianos parecen haber perdido para siempre, porquela mirada sencilla del realizador Gabriele Muccino a la problemáticateenager está realizada con un tono que casi parece más indicada para interesara un espectador maduro que a un chico de 17 años. Como en todas las películasde este tipo, hay misterios sexuales por resolver. Como en las películasargentinas de este tipo, hay arengas políticas, imágenes del Che Guevara yasambleas estudiantiles. El despertar sexual y las revelaciones ideológicas sesuman, y aunque por un lado la película tiene la ingenuidad de una novela rosa,también contradice su concepto al mantener demasiado equilibrado su mundoadolescente (algunos recursos formales que intentan romper lo convencional delarmado del film, como guiños a cámara de los actores, son tan viejos que no hubieranllamado la atención en una película de hace 30 años.)

Los puntos fuertes de «Ahora o nunca» son lasinterpretaciones creíbles, el buen pulso narrativo y especialmente una duraciónsintética de apenas 88 minutos, algo que en esta era de películas de más de doshoras la convierte casi en una pieza de colección.

 

 

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