22 de mayo 2008 - 00:00

La Argentina fue protagonista ayer en el Festival de Cannes

Lucrecia Martel y María Onetto, protagonista de «La mujer sin cabeza», film que dividió a la crítica tras su exhibición ayer en la sección competitiva.
Lucrecia Martel y María Onetto, protagonista de «La mujer sin cabeza», film que dividió a la crítica tras su exhibición ayer en la sección competitiva.
Cannes (EFE y AFP) - Argentina tuvo un papel protagónico ayer en Cannes con la presentación en competencia oficial de «La mujer sin cabeza» de Lucrecia Martel, mientras en la Quincena de Realizadores se exhibió «Salamandra», ópera prima de Pablo Agüero. El país también tuvo una presencia más que tangencial, por la noche, cuando se exhibió «Che», film dedicado a Ernesto Guevara del norteamericano Steven Soderbegh,

Con «La mujer sin cabeza», Lucrecia Martel introduce casi literalmente al espectador en el alma de una mujer (María Onetto) que, tras un accidente, se ausenta mentalmente de sí misma y de su mundo familiar. La historia es mínima, en la trama prácticamente no ocurre nada, pero para parte de la crítica, Martel muestra en ella que es una gran cineasta, que escruta con una cámara sin concesiones a los seres humanos y a la sociedad. No obstante, «La mujer sin cabeza» tuvo una acogida tibia en Cannes, donde en el primer pase para la prensa recibió aplausos, pero también algún silbido.

La directora reaccionó con filosofía a ese recibimiento, dada su «experiencia anterior». «Ya me pasó con 'La Ciénaga' en Berlín. Tuve críticas tremendas, que me hicieron caer lágrimas al leerlas. Con 'La niña santa' pasó lo mismo. Es evidente que mis películas no generan reacciones homogéneas», declaró. El segundo film en competición, «Che», del norteamericano Steven Soderbergh, fresco de cuatro horas y media -que se estrenará dividido en dos partes, pero aquí se vio completo- sobre la vida de Ernesto Guevara, fue visto por la prensa en una privada de pase matutino, y los invitados en la proyección de gala, a la noche.

Palma de Oro en 1989 por «Sexo, mentiras y video», Steven Soderbergh participa por tercera vez en Cannes con «Che» película protagonizada por Benicio del Toro, que deseó hacer porque estaba «fascinado por la vida digna de una novela de aventuras» del guerrillero de origen argentino, de quien quiso mostrar «el proceso mediante el cual un hombre dotado de una voluntad indomable descubre su capacidad de inspirar» a otros hombres, según declaró el director estadounidense.

Para algunos de sus actores, Jorge Perugorría, Carlos Bardem, Oscar Jaenada y Damián Bichir (quien hace el papel de Fidel Castro), será la película «definitiva» sobre el mítico revolucionario. El film se divide en dos partes tituladas «El argentino» y «Guerrilla», que se estrenarán en septiembre y noviembre, respectivamente. Rodada en español -a pesar de que Soderbergh no habla ni entiende ni una palabra- en localizaciones de España, México, Puerto Rico y Bolivia, la película narra el inicio de la revolución -la parte «más bonita», según Perugorría, quien interpreta el papel de Joaquín, un campesino que se integra casi por azar en la revolución desde el primer momento pero que no acompañó a Guevara a la toma de Santa Clara-, y el final del Che en Bolivia.

En la Quincena de Realizadores, Cannes descubrió otra película argentina, «Salamandra», primer largometraje de Pablo Agüero, crónica de una infancia en exilio a través de la historia de un niño, trasladado de la ciudad a El Bolsón, un rincón perdido de la Patagonia, donde encuentran refugio posthippies, iluminados y fugitivos de la justicia o de sí mismos.

En Una Cierta Mirada, se estrenó otra ópera prima de un director latinoamericano, la elogiada «A festa da menina morta», del brasileño Matheus Natchtergaele, mientras en Cannes Classics se reponía una obra emblemática de la cinematografía sudamericana, «Santa Sangre», realizada por el chileno Alejandro Jodorowsky en 1989.

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