27 de junio 2006 - 00:00

La audaz Zaha Hadid expone en Nueva York

La muestra que dedica el Museo Guggenheim de Nueva York a los 30 años de trayectoriade la arquitecta de origen iraquí Zaha Hadid incluye maquetas y dibujos que son verdaderasobras de arte en sí mismos.
La muestra que dedica el Museo Guggenheim de Nueva York a los 30 años de trayectoria de la arquitecta de origen iraquí Zaha Hadid incluye maquetas y dibujos que son verdaderas obras de arte en sí mismos.
En el Museo Guggenheim de Nueva York se presenta «Zaha Hadid: Treinta años de arquitectura», muestra organizada por el genovés Germano Celant, curador de Arte Contemporáneo y Mónica Ramírez-Montagut, curadora asistente de Arquitectura y Diseño. La muestra incluye dibujos, maquetas, planeamiento urbano y propuestas para concursos. «El Guggenheim me influyó: el edificio crea una senda que conecta la calle (afuera), con el interior del museo. La circulación en los museos es de máxima importancia, no solamente la posibilidad de desplazarse por el edificio, sino la facilidad y comodidad con que uno puede ver y disfrutar del arte. Lo que siempre me gustó de este edificio es que puedo moverme por él muy rápidamente, y regresar y verlo todo otra vez de manera diferente. Estoy encantada de poder exhibir en este lugar», dice Hadid (1930), la primera mujer distinguida con el Premio Pritzker de Arquitectura (2004).

Nacida en Bagdad, Hadid estudió matemática en la Universidad Norteamericana de Beirut y arquitectura en Londres (1972-77). En el cuarto año de su carrera en la Architectural Association, pasó al taller de Rem Koolhaas y Elías Zenghelis, quienes reverenciaban los olvidados diseños del arquitecto soviético Iván Leonidov (el Instituto Lenin, 1927; el Comisariado de la Industria Pesada, 1934), y las teorías de su inspirador, el artista Kasimir Malevich, que en 1913, con el Suprematismo, había descubierto el fabuloso campo de la abstracción geométrica, y en la década del '20 incursionó en la arquitectura, con sus planita (viviendas) para « habitantes terrestres del futuro», que debían ser construidas en cristal y hormigón.

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  • Leonidov acaso fue el más original de los arquitectos constructivistas soviéticos, un movimiento (1922-32) en el cual incidieron, además de Malevich, Vladimir Tatlin y El Lissitski, sobre todo. Pero Hadid reivindica al Suprematismo, no a los constructivistas, por su sentido de la abstracción, tan evidente en las creaciones de Leonidov. En todo caso, Koolhaas y Zenghelis dieron a Hadid y sus compañeros de la Architectural Association, («la única escuela que en los 70 y los 80 no enarbolaba la bandera del postmodernismo», dijo Hadid), un ejercicio basado sobre los modelos arquitectónicos de Malevich: para ella fue un hecho seminal, el punto de partida de su obra.

    Luego de pertenecer un tiempo al equipo OMA (Office for Metropolitan Architecture, de Koolhaas y Zenghelis), presentó la primera exposición de sus obras en 1981, bajo el título ilustrativo «Arquitectura Planetaria». El reconocimiento inicial de Zaha Hadid -quien tiene su estudio en Londres- data de 1982 y fue la victoria en el certamen para The Peak Club en la colonia británica de Hong Kong, que no llegó a ser edificado. Un rascacielos horizontal, donde cuatro enormes vigas marcaban los distintos niveles e instalaciones ( departamentos, cuartos de hotel, bar, biblioteca, canchas de squash, piletas de natación).

    Cuatro años más tarde, en 1986, su diseño para un edificio de oficinas en la avenida Kurfürstendamm 70, de Berlín, obtenía el primer premio del concurso y también de ese año datan los planos del edificio de viviendas en el distrito berlinés de Kreuzberg realizados por invitación de IBA (Joseph Kleihues). En 1987, el Centro Cívico de Hollywood Oeste. La producción de Hadid fue intensificándose. Pero sin duda el espaldarazo internacional fue su participación en la muestra Arquitectura Deconstructivista, organizada por el célebre arquitecto y teórico Philip Johnson, en 1988, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, (los otros seis expositores fueron Frank Gehry, Daniel Libeskind, Rem Koolhaas, Peter Eisenman, Coop Himmelblau y Bernard Tschumi). Pero tanto Johnson como el curador asociado, Marc Wigley, hallaban en las vanguardias rusosoviéticas de 1910-30 los orígenes del deconstructivismo arquitectónico.

    «La arquitectura por la arquitectura misma ha dejado de predominar y sólo triunfan las modas. Pero la solución no puede consistir en un retorno a la arquitectura con la arquitectura misma sino en una arquitectura con propósitos sociales, públicamente formulada. No podrá hacerse gran arquitectura sin un programa social. Una arquitectura visionaria debe formar parte de una nueva visión política. Así, nuestra profesión ha de transformarse en un movimiento con nuevos fines y nuevas inspiraciones», señaló Hadid.

    Dos destacadas obras de 1989, fueron el Restaurant Moonsoon, de Sapporo, en Japón, y en el Centro de Medios de Düsseldorf, en Alemania. Hadid proyectó el Cuartel de Bomberos de Vitra (1993), una de las máximas empresas internacionales de diseño de mobiliario. Se integró así al museo viviente de arquitectura en que se han convertido las instalaciones de Vitra, ubicada en las afueras de Weil del Rhin, al Sur de Alemania, junto a la frontera con Francia y Suiza.

    Es una imponente escultura geométrica, hecha de hormigón armado a la vista, y definida por el dinámico entrecruzamiento de sus formas planas, entre ellas, la enorme marquesina-trapezoidal que avanza desde la entrada del garaje hacia el exterior, como un ala inclinada y firme, sostenida por doce columnas circulares. En el Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal (1998) en Cinicinnati, Ohio, diseñó salas especiales para exposiciones temporales y para la presentación de instalaciones y performances. La Estación Terminal de Strasburgo (2001), Francia, obtuvo el Premio Mies van der Rohe 2003 (convocado por la Unión Europea y la Fundación Mies van der Rohe de Barcelona), por la economía del proyecto y su realización con medios mínimos, resultando una intervención de gran impacto visual.

    El diseño audaz y valioso del edificio Central de BMW (2005), en Leipzig, centraliza el complejo industrial con sus flujosde trabajadores, visitantes y productos, integrando la confluencia de los diversos sectores. Convertido en punto de referencia en la ciudad de Wolfburg, Alemania, el Centro de Ciencias Phaeno (2005), inaugurado en diciembre del año pasado, se caracteriza por grandes elementos cónicos de cemento que contribuyen a la definición del espacio interior y a la configuración del exterior. La estructura se compone de un gran cuerpo horizontal y diez apoyos de cemento con forma cónica que se elevan haciala estructura de acero del techo. En sus obras, la fragmentación de planos y volúmenes, que pone en movimiento a sus obras, es guiada por un riguroso sistema de fondo, tan afín al del Suprematismo.

    Zaha Hadid dijo en Buenos Aires, invitada por el CAYC a la Bienal de Arquitectura: «Yo creo que los edificios pueden flotar. Sé que no pueden hacerlo, pero lo creo». Sin embargo, sus obras llevadas al dibujo, se constituyen en estupendas muestras de arte y flotan. Flotan en la percepción imaginaria de quien está dentro de ellas, que es lo que verdaderamente importa, lo que convierte la posibilidad en realidad, y la creencia en materia. Su arquitectura, entrecortada y a la vez sintética, fragmentaria y unificante, movediza y calma, es esencialmente comunitaria, representativa de un mundo convulso y desordenado, en el que ella establece espacios a escala humana dentro de metáforas alusivas al caos contemporáneo y a la necesidad del hombre respecto de su trascendencia moral.

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