30 de mayo 2006 - 00:00
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Genevieve Nnaji, una celebridad que ya protagonizó más
de 60 películas dentro de una industria que produce 1.200
al año y que pese a su baja calidad rinde u$s 200 millones
anuales.
Ahora, el reto es penetrar con fuerza en Occidente, en concreto en los países con mayor presencia de emigrantes subsaharianos, como son Gran Bretaña y España. Precisamente esas ambiciones han levantado un debate público sobre la calidad. El escritor Wole Soyinka, premio Nobel de Literatura en 1986, opina: «A pesar de que nuestro país cuenta con una tradición literaria de calidad, no existen películas aceptables para presentar en el extranjero. De hecho, yo ni siquiera hablaría de industria del cine, porque lo que tenemos, en puridad, no es más que una industria de video doméstico».
En cualquier caso, las previsiones de crecimiento han hecho que algunos occidentales se interesen por el negocio, como el actor Wesley Snipes, quien visitó recientemente el país para explorar las posibilidades de inversión.
Nollywood divide sus films en géneros, entre los que predominanel terror y la brujería (con elementos de vudú y de religiones tradicionales africanas), el ascenso social (protagonista que sale de la nada y llega a ser millonario), la comedia de situación y las de gángsters. Aunque el presupuesto de los films sea irrisorio -una media de 30.000 dólares-, predominan las escenas de lujo, con limusinas y champagne que suelen ser de utilería.
La productora y directora Mildred Okwo, residente en California, se desplaza a Nollywood cuando tiene que rodar. Su thriller político «30 days» aspira a elevar el nivel de calidad. Sostiene: «Aunque sea de manera superficial, nuestro cine aborda también cuestiones políticas, sociales y económicas, no sólo rituales caníbales, sino temas como la poligamia, los matrimonios concertados, o los envenenamientos y violaciones».
El star-system es sólido. Nombres como Segun Arinze, Charles Awurum o Genevieve Nnaji -considerada la Angelina Jolie africana- son auténticas celebridades. Nnaji -que no puede pasear por la calle sin protección, tal es el alud de fans que se le echa encima- opina que «somos conscientes de nuestros puntos débiles, en cuanto a los recursos técnicos. Por eso ponemos el énfasis en la historia y en la interpretación, no en la fotografía o los efectos especiales. Hemos empezado a trabajar en coproducciones con países occidentales para mejorar en este terreno y para ampliar nuestro público, es sólo cuestión de tiempo». A los 26 años, Nnaji ha aparecido ya en más de 60 películas, pero obtiene sus mayores ingresos de un contrato publicitario con la marca de jabones Lux.




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