La "fiaca" teatral de los años '60 es ahora un musical

Espectáculos

"Creo que mi contribución con 'La fiaca' fue ponerle algo de humor a la problemática social" dice Ricardo Talesnik de su obra más famosa, éxito teatral y cinematográfico de los años '60, que ahora decidió aggiornar para transformarla en una comedia musical. El mismo Talesnik convocó a Valeria Ambrosio, Diego Reinhold y Elena Roger (directora y protagonistas de «Mina ... che cosa sei?») para este nuevo montaje que cuenta con música de Gabriel Goldman y coreografía de Diego Bros, y con Diana María, Peto Menahem, Rodrigo Lussich, Julio César, bailarines y músicos.

Desde su estreno en 1967, «La fiaca» siguió representándose en toda América Latina y también en Europa y Canadá. En 1991 se conoció la primera versión en inglés («Don't wanna») estrenada en San Diego, Estados Unidos. Además del musical que se estrena el 16 de mayo en el Teatro Broadway 2, continúa exhibiéndose en La Casona del Teatro la comedia «Cómo se hace una fiesta», también escrita por Talesnik y dirigida por la misma Ambrosio.

Periodista:
¿Qué recuerdos guarda la época en que se estrenó «La fiaca?»

R.T.: Muy buenos, fue cuando empecé a escribir para la televisión. En esa época la gente salía muchos más porque había muchos más teatros y cines que ahora. Se leía más, se debatía más... ¡Todo era más en los años '60! A mí me interesaba mucho la temática social, pero en cuestión de estilos prefería el absurdo y la vanguardia. Creo que con «La fiaca» logré reunir ambas cosas. Siempre digo que mi aporte fue ponerle humor a la problemática social que hasta ese momento se encaraba con un tono demasiado serio.


P.:
¿Quién lo inspiró para el personaje de Vignale, el empleado que un buen día se rebela contra la oficina?

R.T.: Mi principal influencia fue la película «Il posto» de Ermanno Olmi. Era sobre un hombre que empezaba a trabajar en una oficina y enseguida se veía abrumado por la rutina. Era una película bastante melancólica, en cambio yo siempre tiré para el lado del humor aunque el tema fuera triste.


P.:
Usted cuenta en su «Autobiografía no autorizada», que debutó como humorista a los tres años.

R.T.: Fue después de presenciar una de las tantas peleas entre mis padres. Cuando estaban en plena reconciliación fui y les dije: «Ahora que se amigaron, ¿por qué no se pelean otra vez?». Mamá se rió, pero papá me encajó una cachetada que me dio vuelta la cara como la de Linda Blair en «El Exorcista». Ese fue el primer chiste de mi vida y ahí aprendí también que es imposible contentar a todo el mundo.


P.:
¿Nunca trabajó en una oficina como su personaje Vignale?

R.T.: No, nunca. Yo trabajé en el diario «La Razón», pero en Relaciones Públicas. Salía todo el día y sólo regresaba a la tarde para informar sobre lo que había hecho. Y mientras practicaba dactilografía para presentar mis informes empecé a tomarle el gusto a la escritura. Yo escribí «La fiaca» en un momento en que no tenía trabajo. Me habían rebotado un par de guiones en la televisión y cuando ya me veía pidiendo empleo en alguna oficina, me enfermé y caí en cama.Ahí se me ocurrió el argumento de «La fiaca».


P.:
¿Estuvo de acuerdo en que la protagonizara Norman Briski, en teatro y en cine? R.T.: Fue una idea de Carlos Gorostiza. La verdad es que yo no lo veía a Briski en ese papel. Lo había conocido en el teatro off y siempre me había parecido un actor interesante y muy personal, pero para el personaje de Vignale imaginaba a Juan Carlos Altavista, a Walter Santa Ana, alguien de aspecto más común.

P.:
Pero aceptó la decisión de Gorostiza...

R.T.: ¡Cómo no la iba a aceptar! Con el enorme prestigio que él tenía, me hacía el favor de dirigir una obra mía y encima tuvo un éxito extraordinario. Estuvo dos años en cartel hasta que lamentablemente tuvimos que bajarla porque se estrenaba la película de Fernando Ayala. Yo había firmado esa cláusula aún sabiendo que iba a ganar más dinero en el teatro que con el guión de la película. Pero cuando pedí consejo a los más sabios, en noviembre del 1967, me dijeron: «Firmá tranquilo, ni pienses que la obra va a seguir hasta el 1969!». Obviamente se equivocaron.


P.:
¿Por qué un musical de «La fiaca»?

R.T.: Porque es un género que me divierte, porque le tenía fe al material y porque mucha gente me venía hablando del resurgimiento del musical en la Argentina y después de ver «Mina ... che cosa sei?» sentí que era posible.Yo creo que la obra sigue teniendo una gran vigencia, porque con la incertidumbre laboral que hay, se vive con mucha más angustia todo lo que sea rutina, alienación y empleo sin horizontes.Y si encima de pagarte mal te tratan mal... ¿Cómo no va a tener ganas Vignale de quedarse en su casa y mandar todo al diablo?


Entrevista de Patricia Espinosa

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