3 de septiembre 2003 - 00:00

La herencia de un héroe

La herencia de un héroe
Isaías José García Enciso «Manuela Belgrano, la hija del General» (Bs.As., Sudamericana, 2003, 498 págs.)

E
n el campo de la historiografía, hay una línea que se basa en el documento probatorio del acertó que se informa. Y el Gral. Isaías José García Enciso en «Manuel Belgrano, la hija del General», convierte esto en razón concluyente. Atraen al lector sus afirmaciones asentadas en testimonios no tan conocidos -o ignorados- respecto a la circunstancia que sobrellevó el hombre al que se le debe el impulso para aprobar la escarapela y que, posteriormente, expresó a sus tropas: «mandé a hacer la bandera», con los mismos colores.

«Manuela Belgrano»
apasiona. Como en una película la cámara gira y muestra el entorno. Con palabras simples exhibe el panorama de una sociedad presta a superar obstáculos naturales y humanos, con otras culturas, muchos de cuyos miembros tienen conductas dispares ante Dios, como los auténticos pobladores de América. La marcha hacia Paraguay, no siempre bien explicada; el viaje de María Josefa Ezcurra, a Tucumán; la despedida, cuando el deber los empuja en direcciones opuestas, son algunas de las vivencias que no deben desaprovechar quienes aspiran a tener un real entendimiento de nuestra historia. Un punto álgido, siempre presto a afirmaciones improvisadas, es la donación de 40 mil pesos para fundar 4 escuelas. El espíritu del reglamento que Belgrano les dió debe aún ser requerido. No se divulga convenientemente la comunicación que hace a cada ciudad destinataria de su legado, exigiendo que el edificio donde funcionará el establecimiento debe ser provisto por la autoridad local y, como fue saldada la cuenta, con sus intereses respectivos. La de Tarija fue hecha dos veces.

El Primer Secretario del Consulado conforma un modelo de ciudadano ejemplar, dentro de un marco intachable de eficacia y honestidad. Como dice Maurice de Debasse: «la educación no crea al hombre, lo ayuda a crearse a sí mismo».

La hija, criada por sus tías, sigue sus pasos. Su hogar es también un modelo. Sus hijos no la desmienten al igual que su esposo y hermano, con los cuales mantuvo lazos afectuosos, ampliados hasta el contacto con los ancestros en Italia. Sería muy interesante que esta obra motivarse comentarios en las escuelas, ayudaría a comprender la vida y las relaciones, a entender a los hijos de Belgrano, a su familia y al cometido que todos concretaron en pro de nuestra sociedad argentina.

(*) Luis Mauricio Milano es Presidente del Instituto Belgraniano de Pergamino.

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