21 de marzo 2003 - 00:00
"La idea es hacer reír con cosas que son para llorar"
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Aldo Pastur
Periodista: ¿Qué lo decidió a volcarse al humor?
Aldo Pastur: En realidad la propuesta vino de Carlos Marcucci que después de verme en un ciclo de teatro semimontado en Argentores me ofreció hacer este unipersonal. A mí él siempre me pareció un tipo muy interesante y divertido, pero sólo lo conocía de haberlo visto en televisión o de leerlo en medios gráficos. Su propuesta coincidió con lo que yo venía buscando hace tiempo, porque hasta ahora nunca había hecho un unipersonal. Lo tomo como un gran desafío en el que voy a estar involucrado yo solo, al menos como intérprete. Por otra parte, siempre disfruté del humor. La primer obra con la que me subí a un escenario fue «Los indios estaban cabreros» de Agustín Cuzzani -que era una especie de grotesco muy disparatado-pero después tuve muy pocas oportunidades de hacer humor, salvo algunas comedias en televisión y en teatro.
P.: ¿Cómo definiría al personaje de «Lo peor ya pasó»?
A.P.: Es un argentino de clase media, que tiene bastantes problemas con las mujeres y nunca pudo mantener una pareja más de tres o cuatro años. El último cuadro de la obra trata sobre sus incursiones en el psicoanálisis. El toma la decisión de analizarse porque no encuentra la manera de llevarse bien con sus relaciones. En treinta años ha pasado por todo tipo de terapias, ortodoxas y alternativas, pero todas esas experiencias le han resultado más bien frustrantes.
A.P.: No, lo que él critica es que en este país haya tanto terapeuta chanta. También se burla de la clase media que desde los años sesenta parece haberse fanatizado con el psicoanálisis y sigue dispuesta a probar todo tipo de terapia: gestáltica, sistémica, grupal, lacaniana... Los otros cuadros muestran sus problemas con la computación, con los teléfonos celulares, los cajeros automáticos, los bancos y la medicina prepaga, donde el tipo es sometido a los más complejos, absurdos e inútiles adelantos tecnológicos. Todas estas experiencias son muy desgastantes y tienen que ver con el modo en que se maneja la tecnología en un país del tercer mundo como el nuestro. Lo que en un país como Alemania o Noruega funciona de maravillas, acá es un caos. Pero ¿qué tecnología puede resultar eficiente en un país donde el PAMI funciona como el culo y donde hay un 50 por ciento de desocupación? Todo esto es para llorar, pero en el espectáculo siempre está enfocado desde el humor. Lo que tiene de bueno Marcucci es que no pone una mirada distanciada o sentenciosa, sino que rastrea en las pequeñas cosas de todos los días, metiendo a este argentino hipersensible, fóbico y maníaco en situaciones con las que todo el mundo se va a identificar.
P.: Usted ahora está trabajando en la tira «Rebelde way» ¿Mejoró la situación de los
actores en la televisión?
A.P.: En métodos de producción no creo que haya habido demasiados cambios que cuando hice mi primer protagónico en «Aprender a vivir», junto a Gustavo Garzón, Luis Luque y otros actores que empezaban a comienzos de los ochenta. Lo que sí puedo decir es que ahora todo es más impersonal, no por los modos de producción sino por la relación con los canales.Antes existía un dueño, que podía ser el estado o alguien privado, y que contaba con productores que tenían a cargo un determinado programa y podían tomar decisiones. En ese entonces, no era difícil entablar una cita con algún productor, pero ahora todo es más frío, nunca sabés muy bien por qué te llamaron o si te van a volver a llamar. Esto hace mucho más dificil la búsqueda de laburo y el trato con los directivos. No hay una estructura visible y si la hay nunca llegás a ella. Pero, lo que realmente me asustó de la televisión, hará de esto un año o dos, fue la creciente desaparición de los programas de ficción. Por suerte esa tendencia se revirtió y se dieron cuenta de que cuando un programa de ficción está bien hecho logra más audiencia. Además la ficción permite la venta al exterior, o sea que el negocio se agranda, no termina en el mercado interno.Ahora parece que hay cierta reactivación o tal vez sea un mejor acomodamiento a la crisis, pero como dice el personaje de la obra creo que lo peor ya pasó.




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