1 de junio 2005 - 00:00
"La izquierda sataniza a los que no comparten sus ideas"
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Cuenta Mario Vargas Llosa que la pena final del gran escritor
Guillermo Cabera Infante era pensar que iba a morir dejando
a Cuba en manos de Fidel Castro.
Periodista: ¿Valió la pena defender sus ideas a pesar de las críticas y rencores que suscita?
Mario Vargas Llosa:Yo creo que aunque no esté de moda que el intelectual intervenga en la política, sí debe participar en el debate cívico. No digo que deba ser político profesional, pero sí que no debe exonerarse del debate cívico sobre la libertad y la justicia, sobre el terrorismo, la violencia social. Son cuestiones que nos afectan a todos, y alguien que se dedica a escribir y tiene una tribuna debe tratar de facilitar el debate y la búsqueda de soluciones. Eso es lo que hecho siempre, con el máximo de autenticidad, de independencia y de libertad.
P.: Y ha pagado un precio alto por ello. Ahora recuerdo, por ejemplo, las durísimas palabras que le han dedicado Benedetti, García Márquez y otros...
M.V.Ll.: Sí. Desgraciadamente entre los escritores hay pocos que defiendan la libertad y la democracia que llaman liberales, y demasiados aferrados a posiciones de izquierda, cuando no a modas izquierdosas sin demasiado contenido. Es cierto que recibí y recibo muchas críticas, y que seguir la corriente general tiene más ventajas, pero yo no me arrepiento de nada.
P.: Quizá por eso, cuando hace poco recibió el premio Irving Kristol 2005 en Washington, se felicitó de que por una vez no le decían «...aunque no estoy de acuerdo con él...»
M.V.Ll.: Sí, recordé que cuando recibo un premio literario o un honor académico siempre se sienten en la obligación de puntualizar que no comparten mis ideas políticas. Por primera vez me estaban premiando por ellas, y fue muy emocionante.
P.: ¿Cuál fue su primer sentimiento cuando supo que Cabrera Infante había muerto sin poder volver a Cuba?
M.V.Ll.: Me dio mucha pena. La verdad es que lo pensé a menudo, sobre todo el último año, que fue terrible, con ahogos, crisis, en hospitales continuamente. Creo que su sufrimiento debió de aumentar considerablemente al pensar que iba a morir dejando a Cuba en manos de Fidel Castro. Es una de las cosas que más debieron de amargar su atroz agonía, porque en el fondo Guillermo nunca perdió la esperanza de volver. Además, Gran Bretaña, que conozco muy bien porque he vivido allí y es tan admirable en muchos aspectos, es el país donde la soledad es más profunda que en ningún otro lugar, así que a pesar de Miriam Gómez, la compañera maravillosa, el dolor moral debió de ser insoportables al pensar que Fidel lo enterraba a él, que había sufrido tanto y había sido terriblemente calumniado.
P.: Algo que también le ha ocurrido a usted, que como él ha sufrido todo tipo de descalificaciones...
M.V.Ll.: La cultura, desgraciadamente, es, sigue siendo, un monopolio de la izquierda convencional, muy inalterable, que disfruta de privilegios y se permite satanizar a quienes no comparten sus ideales.
P.: Lo cierto es que usted conoce bien la realidad española, ¿qué le ha sorprendido más de Zapatero, su talante, que sea tan risueño o tan radical?
M.V.Ll.: Quizá lo que más me ha sorprendido es el cambio en la política exterior en relación con América, porque no acabo de entender sus objetivos, lo que persigue en realidad con ese acercamiento a Cuba, a Chaves. ¿Cómo la España democrática, antidictatorial, que representa las antípodas del franquismo, puede establecer esas relaciones de amistad, incluso de complicidad, con regímenes tiránicos? Tampoco entiendo en qué se benefician España y el pueblo español con ese acercamiento a dictaduras putrefactas como Cuba y Venezuela.
P.: En Hispanoamérica, aún muchos intelectuales siguen buscando en el exterior las causas de la crisis del continente.
M.V.Ll.: Sí, pero es un error, porque existe una evidente responsabilidad propia, que tiene que ver con la corrupción que siempre ha frustrado la modernización, el cambio real, y que ha afectado a derechas e izquierdas. Nada ha contribuido tanto a socavar nuestras democracias jóvenes como la corrupción. Sin embargo, hoy el problema número uno de América Latina es también Chaves, que tiene mucha influencia en los países donde la democracia es más joven o más débil. El discurso del sátrapa venezolano, con su mesianismo y su megalomanía, apoyado en la fuerza de los petrodólares, puede ser factor desestabilizador en la zona, como ya saben Bolivia y Ecuador.
P.: Hace un año pasó un mes en el Irak, pero la situación allí parece no dejar de empeorar. ¿La guerra valió la pena?
M.V.Ll.: Desde luego. La violencia terrorista se ha incrementado, pero también la evolución a la legalidad: ha habido elecciones en las que han participado millones de iraquíes, demostrando que una mayoría de la población quiere la democracia a pesar de esa minoría fanática, apoyada por el terrorismo internacional, que sabe que está jugando un papel decisivo para todo el mundo árabe. No soy pesimista, porque algo se está moviendo en la zona, como demuestran que los sirios hayan abandonado el Líbano, que vuelva a existir esperanza en el conflicto árabeisraelí. Son síntomas positivos, que tienen mucho que ver con Irak.
P.: Sin embargo, gran parte de la población europea sigue siendo básicamente antiamericana.
M.V.Ll.: No necesariamente, esos sentimientos sólo aparecen en países como Francia y España, incluso acabamos de ver a Bush recibido en Georgia como un libertador. Estados Unidos asimila el antinorteamericanismo de parte de Europa y lo compensa con lo que ocurre en otras partes del mundo, donde sigue apoyando la democracia, luchando contra las dictaduras religiosas y políticas. Pero para la Unión Europa es muy peligrosa la ruptura con Estados Unidos, que es el país más poderoso del mundo, sobre todo por su propia seguridad. En un mundo amenazado por el terrorismo antioccidental, que no distingue entre países «amigos» y « enemigos» ya que el enemigo es la cultura occidental, laica, liberal, la ruptura con Estados Unidos facilita el trabajo a los enemigos de la libertad.



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