16 de septiembre 1999 - 00:00

"LA MALDICION"

E n 1963, Robert Wise filmó una de las más aterradoras y sutiles historias de fantasmas del cine: su magistral «The Haunting» es uno de los arquetipos del film de horror que sugiere antes que mostrar, y es considerado uno de los clásicos del subgénero de las casas embrujadas. Quizá la eficacia del film de Wise no se debía tanto a que los horrores sobrenaturales de Hill House no podían hacer daño físico a sus desafortunados habitantes como al miedo que podía llegar a provocarles. Esta es apenas una de las diferencias que hacen que esta flamante remake producida por Steven Spielberg falle de plano en su intento por actualizar la historia. «La maldición» funciona razonablemente en su primera media hora, cuando el director se limita a construir el ambiente macabro de la mansión donde Liam Neeson conduce sus extraños experimentos. Poco antes de la mitad de la proyección, lo que sólo tendría que haber sido sugerido comienza a cobrar grotescas formas espectrales, y llegando al final de la película sólo queda un carnaval de efectos digitales que no tiene nada que ver con la propuesta original. Aun quien no esté familiarizado con la trama de la película de 1963 se sorprenderá por los giros convencionales del guión de esta nueva versión, con recursos torpes del tipo de entablar un parentesco entre fantasmas y personajes o agregar un forzado toque de denuncia social. Al final, la decepción es inevitable, pero a lo largo de «La maldición» hay momentos interesantes, que tienen que ver con el dominio formal de Jan De Bont, la solidez actoral de Lili Taylor y el trabajo del director de arte Eugenio Zanetti, que sobre todo en la primera media hora deslumbra con cada detalle bizarro de la arquitectura y la decoración de la casa embrujada.
Pero a medida que el guión se desequilibra, aun los más creativos esfuerzos de actores y equipo quedan atrapados en la incongruencia, la obviedad y la falta de inspiración, siendo este último el espectro dominante en el resultado final de una remake que daba para mucho más.

Dejá tu comentario

Te puede interesar