21 de marzo 2003 - 00:00

La naturaleza, esencia de la poética de Nigro

Collage de Adolfo Nigro
Collage de Adolfo Nigro
E l lenguaje plástico de Adolfo Nigro (1942), no entra en la categoría de lo ambiguo, lo fugaz o lo distante. Por el contrario, cada una de sus expresiones, ya sea el dibujo, la pintura, el objeto o la serie de collages como los que presenta actualmente en Galería Palatina (Arroyo 821), es afirmación de su identidad, constituye la razón de su existencia, relacionada con sus obras del pasado, con las que realiza y con las que vendrán en el futuro.

Este artista no está, en absoluto, al margen de un mundo despiadado, pero se resiste y cree en la posibilidad de continuidad de lo humano y en la celebración de la naturaleza. Situado en una corriente latinoamericana de la que se siente orgulloso y de la que no abjura, estos collages fueron realizados, como muchas de sus obras, en un verano junto al mar.

Nigro
recorta y pega cartones que están grabados en punta seca, trazo único, irrepetible, imposible de corregir, conformando estructuras laberínticas en los que estalla la alegría del color puro. Su poética está en la naturaleza, en un paisaje propio, que Nigro ha decidido hacer propio como símbolo y metáfora de situaciones complejas, una «weltanschaung», es decir, su visión del mundo. Un universo personalísimo de elementos recurrentes en admirable equilibrio. Siempre distinta, vital, su obra es la radiografía de su desbordante personalidad. Clausura el 7 de abril.

La obra y el pensamiento estético de Adolfo Nigro están íntimamente ligados a la de su maestro José Gurvich. Nacido en Lituania en 1927, uruguayo por adopción y fallecido en Nueva York en 1974, se incorporó a los 17 años al taller de Joaquín Torres García. Este destacado artista, que no se dejó influir por el gran maestro uruguayo ni por los importantes movimientos del siglo XX, es altamente valorado y ha alcanzado importante cotización en el mercado internacional.

Recientemente se ha creado en Montevideo la Fundación José Gurvich con el fin de promover su vida y su obra. Su viuda, Julia Añorga, y su hijo, Martín Gurvich, donaron el usufructo por un mínimo de 5 años de 5 colecciones permanentes. «Un Canto a la Vida» (óleos), «El Mundo Intimo de un Artista» (dibujos), «Naturalezas Muertas» (óleos y dibujos), «Retratos» (óleos y dibujos) y Murales, Esculturas y Objetos. Además ceden a la Fundación todos los derechos de autor sobre la reproducción de obras del artista con fines comerciales.

Para junio están proyectadas diversas exposiciones en Montevideo y en la feria de ARTE BA se presentará , por primera vez fuera de Israel el cuadro mural «Homenaje al Kibutz Ramat Menashe», 1970, óleo sobre madera de 2.50 x 1.40 metros.

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