20 de diciembre 2000 - 00:00
La palabra es la base de las obras de dos interesantes artistas
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Obra de Cali Mármol.
* Carlos Montes de Oca (Chile, 1960) es poeta, artista visual, Licenciado en Arte en la Universidad de Chile. Ha realizado estudios en Diseño, Filosofía y Comunicación Audiovisual. En el catálogo de la exposición realizada en agosto en la Galería Artespacio de la capital chilena, «El azar la lengua el vacío», subtitulada «Revisión antológica», varios críticos analizan cómo desde sus primeras muestras en 1990, este artista se convierte en paradigma para muchos de los creadores jóvenes que hoy se destacan en el panorama de la plástica.
Montes de Oca recurre a textos e imágenes encontradas como punto de referencia o partida de su obra. Sus fuentes van de la novela policial chilena de los '50 a manuales de higiene, textos de Borges, frases y conceptos que hacen al núcleo de nuestras vivencias.
En «La extensión de la felicidad», breves textos como «aquí comienza la felicidad», «éste es el lugar de la felicidad», «aquí termina la felicidad», cajas de luz iluminadas desde el interior, recuerdan su carácter efímero. «Welcome to Chile», una serie de fragmentos de 10 novelas de autores nacionales referidos al paisaje chileno en letras plásticas blancas sobre fondo negro son más reveladoras que el abordaje convencional de una geografía.
«Barrio bravo» realizada en 1998 es una propuesta visual del tema de la violencia en sectores suburbanos de la ciudad. Sobre un piso cubierto de yeso, unas hachas con el mango pintado de rojo incandescente parecen «avanzar»sobre una estructura de madera donde se encuentra una bolsa puesta al descuido. La iluminación azul y el sonido del agua en movimiento intensifican el dramatismo de la situación. «La necesidad de dormir» (1998), es una instalación con carpas de tela plástica industrial que ha ocupado la explanada cultural de la Estación Baquedano del subterráneo, el Puente Rakamalac y el puente Huidobro. Una necesidad del artista de convocar al público para que actúe y también ocupe la ciudad, para que sienta la necesidad de pensar y de soñar.
«La capacidad de recordar», instalación creada para el ámbito de la galería donde se exhibe, nos lleva a un territorio de extrañamiento, frágil, efímero, una geometría evanescente en el espacio, en una poética atmósfera azulada, casi irreal. Las muestras de ambos artistas conviven inteligentemente planeadas en el nuevo espacio de Suipacha 868. Lunes a Viernes de 15.30 a 19.30.




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