"La peli"

Espectáculos

«La peli» (íd., Argentina-Uruguay, 2007, habl. en esp.). Dir.: G. Postiglione. Int.: C. Resta, N. Campo, D. Grandinetti, N. Briski, N. Oreiro, J. Stuart.

"No hay peor insulto que la apariencia cortés de la palabra ' interesante'", dice por ahí el personaje protagónico de esta película, un director de cine en crisis de inspiración y, sobre todo, en crisis de pareja. A cierta altura, este hombre huye de su propio rodaje, se oculta de todos, y se dedica a espiar a su amada, que se mandó mudar hace rato, aún cuando en una de esas podría volver a buscarlo. El asunto empieza siendo irritante y confuso, pero termina de un modo sencillo y emotivo. Y, sin ánimo de insulto, el resultado bien puede llamarse interesante.

Lo es, para la gente de cine, viendo al típico artista envanecido, la actriz que sueña tener pechos nuevos pagados por la producción (espera que el papel lo exija), la productora ejecutiva que salva las papas del fuego, el simultáneo afecto por Isabel Sarli y Antonioni, la parodia de ciertos films políticos declamatorios (precisamente, el personaje pretende rodar una mezcla de «Terra em transe» con otra cosa indecible), la propia mezcla de estilos del film, su existencia como coproducción rosarinomontevideana, etc. Muy aplaudida la parte donde el héroe mata a un crítico. Es interesante, también, para psicoanalistas y amantes de lo complejo, el recurso de ir cambiando de actor según evolucione el sujeto en cuestión, o, acaso, según se vea él mismo, que es quien está contando la historia. Vale decir, Carlos Resta lo encarna toda la primera hora, Norman Briski lo reemplaza como una bisagra de humor absurdo, y, en la última media hora, Darío Grandinetti asume las explicaciones del caso, recita hermosamente, como él sabe hacerlo, las penas de amor del personaje, y cierra la historia, y la puerta.

No se dirá si la cierra con la mujer amada del lado de afuera, o de adentro, pero gracias a esa última media hora, donde además el director de fotografía encuentra el trípode y nos permite apreciar debidamentelos textos, y las buenas expresiones de Campo y Grandinetti, la película se hace, al fin, interesante para todos.

Resta ganó el premio de mejor actor en Mar del Plata, pero igual se apreciaría (y todo sería menos confuso) si a su parte le cortaran unos 30 minutos. Digamos 20, dejando intactas, lógicamente, las escenas de Noelia Campo y Natalia Oreiro, que son dos apariciones divinas. Y algunas charlas de pareja que el autor de todo esto, Gustavo Postiglione, escribió con muy buen oído, o con un grabador debajo de la cama. El texto de la reconquista, en cambio, es digno del mejor Subiela, con líneas que conviene copiar, por las dudas uno llegue a necesitarlas, como «Sólo pienso en vos. Inventé otras historias para tratar de salvarme. Pero no pude. Porque no estabas ahí», o «Es difícil pensar la vida sin una mujer. Es difícil perder a la mujer de tu vida. Y darte cuenta tarde, cuando el minuto después es, exactamente, el minuto después».

A propósito, «La peli» dura 120 minutos, no 156, como figura en algún catálogo. Pero igual puede hacerse un poco larga.

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