26 de mayo 2004 - 00:00

La película de Moore complica más a Disney

Michael Moore en una de las escenas de Fahrenheit 9/11: acorrala al diputado John Tanner para sugerirle que envíe a su propio hijo a Irak.
Michael Moore en una de las escenas de Fahrenheit 9/11: acorrala al diputado John Tanner para sugerirle que envíe a su propio hijo a Irak.
Los Angeles - No es éste el año de Disney. La poderosa compañía norteamericana, cuya dirección se ha convertido desde hace un tiempo en un caldero de intrigas y complots (hasta el propio sobrino de su fundador, Roy Disney, es hoy uno de los más fuertes opositores a la conducción de Michael Eisner), debe atravesar por estas horas una nueva encrucijada que se suma a los varios tropezones que ha tenido en el año.

Después de su publicitada oposición a distribuir, a través de su compañía subsidiaria «Miramax», el film de agitación política de Michael Moore «Fahrenheit 9/11» (que también produjo «Miramax»), el reciente triunfo de esta película en el Festival de Cannes, y la presunción de que podría convertirse en un éxito de boletería sin precedentes en el género documental, está enfrentando a una gran parte de sus accionistas con Eisner.

Estos accionistas urgieron al presidente de la compañía a revisar su decisión y estrenar la película, temiendo que cualquier otro estudio (Lions Gate, Focus Features y Newmarket manifestaron ya su interés) se llene los bolsillos por un producto que ellos mismos rechazaron, aún a sabiendas de que sería un éxito. Los negocios son negocios, y ese lenguaje y no otro se usa en Hollywood.

El analista de mercado Anthony Kusich manifestó ayer, en el diario «The New York Post», que «'Fahrenheit 9/11' no sólo superará ampliamente en la taquilla a 'Bowling For Columbine', sino que es muy probable que se convierta en un éxito incomparable en su género. Con toda seguridad, muchos de sus grandes accionistas no le perdonarán jamás a Eisner haber rechazado esta película». «Variety», por su parte, le reprochó a Eisner haber magnificado la figura de Moore al convertirlo en « artista víctima».

La pesadilla de Eisner empezó durante la exhibición del film en Cannes (tuvo la ovación de pie más larga de la historia en este festival, 20 minutos), y sus peores temores se confirmaron el sábado por la noche, cuando el jurado presidido por Quentin Tarantino anunció que la película de Moore era la ganadora de la Palma de Oro. Días antes del Festival, Disney le ordenó a su subsidiaria «Miramax» que se abstuviera de distribuir el film porque atacaba a la administración Bush y sus políticas después del 11 de septiembre.

La polémica continuó ayer en «The New York Times». El influyente matutino informó que Eisner le habría dicho a sus íntimos que Harvey Weinstein, presidente de «Miramax», había producido «a sus espaldas» el film de Moore con un presupuesto de 6 millones de dólares del que nunca se le informó. «Miramax», por su parte, negó de plano esta versión, y uno de sus ejecutivos salió a decir que «nunca hubo una operación oculta. Disney supo en todo momento que estábamos destinando esa suma, 6 millones de dólares, a la producción de la película».

Este episodio era lo último que le faltaba a Eisner para completar las perspectivas de un 2004 sombrío como pocos. Este año, además de las reñidas «internas» de la empresa que dejaron muchos heridos, Disney debió enfrentar el escaso interés de varios de sus más recientes productos (entre ellos «Hidalgo» y «El quinteto de la muerte»). Y también tuvo que aceptar que «Pixar», la compañía de animación que más éxitos le dio en los últimos años («Toy Story», «Monsters», «Buscando a Nemo»), rompiera la alianza y se estableciera como productora independiente.

«Fahrenheit 9/11»
tiene su distribución asegurada en casi todo el mundo, salvo en los Estados Unidos.

Evidentemente, y ocurra lo que ocurriere, la relación entre Disney y Miramax no será la misma de ahora en más. Hasta se ha hablado de una eventual ruptura. Los hermanos
Bob y Harvey Weinstein pasan la mayor parte de sus días en estudios de abogados especialistas para saber qué pasos dar de ahora en más. «Miramax» es el estudio más prestigioso de cine de calidad manejado por Disney, y ya le ha dado varios Oscar.

En el pasado, según informó también ayer «The New York Times», cuando Disney objetaba alguna película de Miramax (como ocurrió con
«Kids» o la sátira a la Iglesia católica «Dogma»), los hermanos Weinstein obtenían de inmediato la luz verde para negociar con quienes quisieran los derechos de distribución de estas películas. Pero éste no es el caso de «Fahrenheit 9/11», cuyos derechos de propiedad se encuentran virtualmente bloqueados. Es decir, Disney no quiere estrenarla pero tampoco le concede el aval a « Miramax» para que la negocie externamente.

La clarísima intención política de «Miramax», en este año electoral, era estrenar en julio (Moore fue más hiriente todavía: «debemos
estrenarla el 4 de julio», día nacional en los EE.UU.) y editar el DVD pocas semanas antes de las elecciones de noviembre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar