21 de octubre 2003 - 00:00

La "performance", a debate en un museo

En el Museo de Bellas Artes se realizará el Coloquio Internacional de Performances, Limes, el próximo 28 y 29 de octubre, a las 18. El concepto romano de «limes» es el de frontera como lugar que separa pero que también puede unir. El limes separaba al mundo romano del mundo de los otros, los que no eran romanos, los bárbaros. Estos eran los no griegos, y los romanos recogieron ese sentido.

«Limes es un concepto que he usado como una contraposición a esta idea hegemónica. La fuente del concepto es el limes romano, visto como un espacio de confrontación entre dos culturas: la de la hegemonía romana y la de los bárbaros que amenazaba con penetrar el espacio físico y cultural del imperio»
escribió
Ximena Narea, directora de la revista Heterogénesis.

Junto a Narea, debatiremos con Fernando Martínez (Universidad del Uruguay) y los artistas Daniel Acosta (Argentina), Alejandro del Re (Chile), Joan Casellas, Nieves Correa, Angel Pastor (España), Heath Bunting, Kayle Brandon (Inglaterra), Tamara Cubas, Clemente Padín (Uruguay), Susana Akerlund, Hans Sternudd (Suecia), en las mesas redondas, «El desarrollo de la performance y su presencia en el escenario local» y «La performance en el escenario artístico de la globalización».

• Respuestas

El ciclo Limes se propone relacionar dos respuestas culturales, la de Europa y América Latina, frente a la nueva hegemonía propuesta por la globalización. Los participantes latinoamericanos son de Argentina, Chile y Uruguay, países que sufrieron las duras experiencias de dictaduras militares. Aunque trabajan en torno a propuestas diferentes, han recurrido habitualmente al happening.

Las acciones de Casellas son intervenciones singulares planteadas en relación con el espacio de su realización. Reiteradas en distintos lugares, las obras de Sternudd proponen una reflexión sobre el tema de la globalización. Las performances de Acosta exploran el espacio público, al que buscan integrarse. Entre las experimentaciones espaciales de del Re, se destacan sus trabajos en torno al espacio virtual de Internet.

Las obras de Pastor se caracterizan por plantear la interacción con un espectador activo. La investigación en torno a la cotidianeidad es una de las constantes en las propuestas de Padín. Su-En presentará sus trabajos en Butoh y en Tamara, dos danzas-performáticas. La danza de Cubas combina elementos reales y oníricos. Las performances de Bunting y Brandon se generan a partir de las fronteras nacionales, pero luego son difundidas por Internet, el medio por excelencia de la globalización.

El común denominador de la performance es, en principio, des-fetichizar el cuerpo humano sacándolo de la exaltación de la belleza que con él practicaron, durante siglos, la pintura y la escultura, para traerlo a su verdadera ubicación.

• Imprevisión

El espectador, aun el menos avisado, no se encuentra con estereotipos preconvenidos, sino con auténticas creaciones imprevistas y espontáneas. El público de las performances no sabe qué ha de ver, al revés del de teatro, ópera o danza: aun cuando no esté enterado de los argumentos, tiene idea concreta de hallarse ante una pieza de teatro, una ópera, un ballet.

El artista no actúa, sino acciona; no representa sino presenta; no encarna un papel sino se encarna (nunca mejor empleado el verbo). En los años noventa, con una cultura del cuerpo que lo valoriza por sí mismo como objeto, un objeto al que la cirugía (no en vano llamada estética) debe preservar de toda alteración física o producida por la edad, la performance ha venido a ser una suerte de contracultura.

«Que el artista se utilice a sí mismo como material exclusivo del contenido, podría considerarse como una manifestación extrema del ego artístico. Pero si esta fuese la cuestión
--observó Gregory Battcock, el excelente crítico y teórico neoyorquino-dichos artistas estarían todos equivocados. El arte que producen no es glorificante, tampoco es personal haciendo que el artista se torne tema de la obra.

Cuanto más se acerquen los artistas al hecho humano, trascendiendo los limites de una cultura en particular, más allá de un nacionalismo xenófobo o un individualismo cerrado, seguramente encuentren un punto que no ha sido aún descubierto.»

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