"La perrera"

Espectáculos

«La perrera» (Ur.Arg.-Esp.-Can., 2006, habl. en español). Guión y dir.: M. Nieto Zas. Int.: P. Riera, S. Gorfain, S. Dabarca, M. Adjemián, A. Barboza, R. Vera, F. Silva.

Asistente de dirección de «25 watts» y «Whisky», Manuel Nieto Zas debutó en el largometraje con esta suerte de comedia costumbrista uruguaya muy apropiada al gusto de cierto público estilo Bafici, pero francamente aburrida y malograda para el espectador común. Pero no está malograda. Ocurre que, simplemente, por una especie de empatía con el personaje, que es un abúlico, la película casi entera se ve envuelta en un tono que parece abúlico.

La historia es simple. Un muchacho indolente, ya grandecito, se dejó estar y perdió un año de estudios. Para ver si madura un poco, el padre le hace una intimación: en determinado plazo debe preparar sus lecciones y, al mismo tiempo, atender la construcción de una sencilla casa en un lugar de veraneo. Rodeado de amigos o albañiles tan vagos como él, ya puede imaginarse cómo será el trabajo, si bien el desenlace permite albergar cierta luz de esperanza.

El relato elude cualquier posibilidad dramática. Lo suyo es, simplemente, acompañar al haragán en sus pérdidas de tiempo y sus torpezas, todo en tono menor, a través de simples pinceladas, que desgraciadamente muchas veces lucen demasiado tenues y uniformes. Pero ésa es la idea, según parece: pintar toda una generación, y un estado de ánimo de muchos uruguayos, con un tipo de humorismo asordinado, casi diríamos un humorismo suavemente cachador, y, en el fondo, malhumorado, o desencantado, pero afectuoso. El tipo es un imbécil, pero, sin duda, el autor y muchos de sus coetáneos lo aman.

Para nosotros, el mejor momento, y el único donde se siente algo de energía, y de gracia, es cuando el padre se pone a discutir con el clavo del hijo y con la madre que lo defiende. El argentino Martín Adjemián hizo el rol de padre, en lo que fue su última aparición cinematográfica, tras una carrera que empezó con «Los taitas» e «Invasión», incluyó varios papeles de tipo rudo, y tuvo quizá su mejor papel como el vecino enamorado de Rita Cortese en «Herencia». A su memoria está dedicado este estreno.

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