Aun refugio enclavado en los Alpes llega una mujer enviada supuestamente por una asociación para ciegos con el objetivo de leerle a un escritor no vidente. La relación entre ambos y un torpe muchacho que acompaña al hombre solitario está llena de confusiones y malentendidos, especialmente la que se establece entre el escritor y la supuesta secretaria.
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El hombre fabula permanentemente y en ningún momento llega a saberse lo que realmente es. Relata de múltiples maneras el accidente en el que perdió la vida y lo mismo sucede con la mujer, que pasa de ser una simple prostituta a transformarse en una actriz fracasada, cuya única razón en la vida es representar a Julieta, lo que da ocasión al autor de insertar en ella escenas fundamentales de la pieza que ella conoce de memoria, lo mismo que su ocasional empleador, que finalmente adopta la personalidad de un director escénico y representa con ella.
La pieza es confusa. Su autor, Peter Turrini, fue representado no sólo en el Teatro Municipal de Viena en el que fue estrenada en 1993, sino también en Polonia, Francia, Portugal y México. Su extensa dramaturgia recorrió diversos países y «José y María» fue conocida en nuestro país en 1980.
Traducida y dirigida por Juan Freund, el director no facilita su comprensión, y los desniveles actorales, que no se atienen a un estilo determinado, desdibujan más el conflicto. Cristina Fernández construye en la segunda parte el personaje más creíble y entrañable de la pieza. Su actuación es conmovedora.
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