26 de septiembre 2001 - 00:00

La TV sin mate ni yerba: producir mirando al mundo

Arana y Oreiro.
Arana y Oreiro.
La TV debe afrontar una nueva lógica de funcionamiento: en el futuro, los programas que se sigan produciendo en la Argentina deberán diseñarse para que resulten exitosos por partida doble, en nuestro país y en el mundo. Pese a que los formatos extranjeros alimentan cada vez más a los canales abiertos, no todo lo que circula es «Gran hermano», «Popstars» o «El bar», entre otros programas cuyos derechos se adquieren para diagramar una programación cada vez más igual a lo que se ve en el resto del mundo.

Por eso, mientras que el fenómeno colombiano «Betty, la fea» fue comprado por la cadena NBC, que estrenará la versión en inglés en forma de sitcom en setiembre de 2002, en la Argentina, no son pocos los ciclos que han sido exportados y hasta concebidos desde el comienzo para triunfar a nivel global.

El gerente artístico de Ideas del Sur, Damián Kirzner, dijo a este diario: «En un contexto de achicamiento del mercado local es cuestión de pensar cómo se pueden adaptar los programas para venderlos al extranjero. Todo formato es susceptible de ser modificado para intentar que funcione en el exterior».

Y anticipa el próximo paso de la productora de Marcelo Tinelli: «Hemos creado un formato que se llama 'Odisea Patagonia'; es un reality show que se desarrolla en el Sur y consiste en una competencia deportiva. Pero es un programa que no cierra en números para que sea hecho sólo a nivel local, aunque se lo venderíamos a 'Telefé'. Entonces se le agregan ingredientes universales para que pueda ser exportado y así amortizar costos».

Con esa lógica, no resulta casual que figuras internacionales como Chayanne o Emanuel Ortega hayan sido convocadas por canales locales para protagonizar novelas que le sirven a la emisora como productos doblemente rentables. Tampoco sorprende que programas con argumentos alejados de la idiosincrasia local, como lo fueron «Nano» o «Alén, luz de luna», hayan encontrado una tibia respuesta en nuestro país pero cautivado en cambio a audiencias extranjeras.

Meca Salado Pizarro, del departamento de marketing de Telefé Internacional, dijo a este diario: «Les ofrecemos a nuestros clientes los programas que sabemos pueden interesarles. En Europa, especialmente Europa del Este, el mercado más fuerte es el de las telenovelas mien-tras que en Latinoamérica, como tenemos una idiosincrasia parecida, también exportamos programas de humor o entretenimientos».

Los programas exportados por «Telefé» fueron en su mayoría telenovelas exitosas a nivel local. De la era
Andrea del Boca se cuentan «Celeste siempre Celeste», «Perla Negra», «Zíngara» y «Mía sólo mía», entre otras. Luego llegó Natalia Oreiro con «Muñeca brava» e hizo furor en Israel y la República Checa, lo que le permitió a la actriz buenas ventas de sus discos, tanto en esos países como en Hungría o Polonia, entre otros.

Los principales clientes de Telefé Internacional en Europa del Este son
TV2 de Hungría, Canal Viva de Israel, AQS en Hungría y Polsat en Polo-nia, entre otros. En Latinoamérica se destacan Telemundo de Miami y Puerto Rico, Multivisión de México, Nicavisión de Nicaragua y Telética de Costa Rica.

Salado Pizarro explicó la política de precios:

«Europa paga más y en mejores plazos.A Latinoamérica se le cobra menos porque la situación económica es peor. También se les ofrecen más plazos para pagar y los precios dependen de la negociación que se haga. Los parámetros del precio, que se pautan por capítulo, dependen de los protagonistas de la novela, del rating que tuvo a nivel local o de la cantidad de programas que compren. Si se arman paquetes se les cobra menos y también depende mucho de quién sea el cliente».

Las productoras independientes nunca desconocieron el negocio y se lanzaron a ofrecer sus productos a otros países. Pero lo que las distingue de los canales es que la mayoría de sus ventas fueron de «formato» y no de «enlatado», esto es, vendieron los derechos de sus ciclos a los canales extranjeros para que ellos los produjeran o se realizaran en conjunto.

Cuatro Cabezas, comercializó los derechos de «Caiga quien caiga», «El rayo» y «Trip», curioso este último que pasó sin pena ni gloria por la pantalla local y fue levantado a poco de estrenado. Sin embargo, logró ser vendido a Antena 3, canal español que pertenece a Telefónica Media, como 'Telefé'. Al respecto, tanto «El rayo» como «Trip» se emitían en ese momento por 'Telefé'.

Algo similar ocurrió con
Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli, que vendió «Videomatch» y «Fugitivos» también a Antena 3. Actualmente están negociando la venta de «Okupas» como lata. Damián Kirzner, se refirió al fracaso de «Videomatch» en España: «Duró sólo 3 o 4 meses en ese país porque Antena 3 no pasaba por un buen momento y competía fuerte con 'Gran hermano', de Telecinco. Además el conductor era bueno, pero no era Tinelli».

El único caso de las productoras independientes en que se exportó siempre el programa «envasado» y no sus derechos es el de
Pol-ka, de Adrián Suar. Aprovechando a la internacional Andrea Del Boca, ubicó la tira «El sodero de mi vida» en los exóticos Kazajstán, Letonia y Ucrania en tanto que «Culpables» se ve simultáneamente en la Argentina y en Israel. «Ilusiones» (levantado de 'Canal 13') se emite también en este último país.

Los hermanos
Borensztein vendieron «Tiempofinal» a España y auguran la buena respuesta de la audiencia para ofrecer el ciclo a Francia y Gran Bretaña. En este caso, también se exportó la idea, con lo que volvieron a grabar las mismas historias pero con actores espa-ñoles y con ritmo de edición adaptado para un público diferente.

Alejandro Borensztein, de BBTV, dijo a este diario: «Nos apoyamos en una productora española para coproducir y así evitar errores que cometieron otros argentinos al embarcarse en proyectos de esta envergadura. Aunque no hay que mandarse solo, tampoco conviene asociarse con megaproductoras que terminan convirtiéndose en un pulpo que te absorbe».

Volviendo a los canales, el furor de
«Muñeca brava» provocó un efecto Oreiro que permitió a «Azul» comercializar dos novelas en las que actuaba la actriz cuando recién incursionaba en la actuación («Modelos 90 60 90» y «Ricos y famosos») pero además se vendieron exitosamente programas realizados por los galanes que acompañaron a Oreiro: Diego Ramos (protagonista de «Pasión Latina» se exportó fácilmente) y Facundo Arana (galán de «Yago pasión morena» que emite actualmente «Telefé» ya se ve en Perú, Venezuela, Israel y Grecia).

En el caso de
«Nano», que protagonizaron hace unos años Araceli González y Gustavo Bermúdez, el argumento se acercaba más al mercado extranjero que al local (con eje en los delfines y la lengua de se-ñas) y pasó sin demasiado éxito por «Canal 13». Sin embargo, pudo venderse bien en Canadá y ahora la compró la cadena latina Telemundo de Miami.

Otras novelas del mismo actor -que se hizo popular en el extranjero como coprotagonista de
Andrea Del Boca-y que también ofrecen argumentos poco atractivos para cautivar al público local fueron «Alas» o «Alén, luz de luna» (situada en lugares exóticos). Ambas conquistaron rápidamente a los públicos de México y Canadá, respectivamente.

Borensztein sintetiza la lógica imperante y con miras a agudizarse en el futuro: «Es lógico que un productor conciba una idea pensando en un doble impacto, el local y el internacional. Por eso hicimos un 'Tiempofinal' universal, que no presenta historias localistas, con chancletas y mates, ni se acerca al costumbrismo. Creo que es por eso que se convierte en un producto que está al alcance de todo el mundo».

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