3 de septiembre 2001 - 00:00

La vertiginosa paleta de Lasser

Obra de Lasser.
Obra de Lasser.
(03/09/2001) Juan Carlos Lasser exhibe en la galería Praxis sus pinturas y algo más: la vigencia del género. Su obra prueba que es posible avanzar en el terreno conquistado. Con el genuino impulso de satisfacer los sentidos, Lasser crea un mundo especial: una marea de colores y formas que se quiebran con ritmo vertiginoso. Se trata de un mundo vibrante y sin silencios cuyas formas fragmentadas remiten a la arquitectura y a la naturaleza.

A mitad de camino entre la castigada generación del '70 y la del '80, que conoció el renacer de la pintura, el artista continúa fiel al neoexpresionismo pictórico, y demuestra que él, con el simple acto de deslizar los pinceles sobre la tela, puede provocar emoción. Todo está permitido hoy en arte, pero la pintura que responde a la compulsión expresiva ha perdido el espacio preferencial que ocupó durante siglos, sitio que han ganado vertientes de origen reflexivo.

Este desplazamiento de la pintura está acentuado por criterios ortodoxos, de teóricos que esporádicamente de-cretan su muerte. Pese a todo, con sus tonos encendidos y el gesto liberado, Lasser insiste tercamente en lo suyo y logra deparar ese placer incomparable que produce la pintura. El género ya no será -junto a la escultura-, el vehículo exclusivo de la historia del arte, pero se resiste a su tan anunciado fin.

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