17 de octubre 2003 - 00:00
"Las criadas", ahora mucamas peronistas
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Las protagonistas (dos sirvientas que planean asesinar a su patrona en medio de patéticos rituales) son ahora producto del contexto social de aquella época y llevan adelante una intriga «casi policial», según su director, por momentos cargada de humor e ironía. «Las Mucamas» cuenta con escenografía y dirección de arte del destacado artista plástico Daniel Santoro, famoso por sus muestras pictóricas dedicadas a la iconografía peronista de los años '50. Buena parte de su obra ha sido reproducida en el « Manual del niño peronista» y ya mereció una publicación en la prestigiosa revista «Modern painters», la primera que dedican a un artista argentino. Dialogamos con él y con Podolsky.
Periodista: ¿Por qué decidió ubicar la acción de «Las Criadas» en la Argentina de 1952?
Román Podolsky.: La obra transcurre en los meses siguientes a la muerte de Evita y el poder ubicarla en esa época nos permitió darle contenidos propios a lo que sucede en la habitación de «La señora». Tenemos ejemplos muy claros de quién es ella y a qué sectores sociales y políticos representa, y también tenemos ejemplos de quiénes son esas criadas. Al situar el conflicto en la Argentina de aquella época, éste empieza a tener resonancias dentro de una conflictiva mayor, la de nuestro país.
R.P.: No. En el tipo de representación que usted apunta es como si la acción estuviera fuera de tiempo y lugar y ese juego envolvente de las mucamas imitando a la señora lo dijera todo. En este punto, yo decidí intervenir la obra y llevarla hacia un lugar más cercano que privilegiara la acción y el conflicto. Concretamente hay dos mucamas que quieren matar a la patrona, desde ese punto de vista estamos en presencia de un policial, de hecho Genet se inspiró en un caso real. Entonces hay una acción y una intriga que tienen que ser contadas con mayor carnalidad.
R.P.: Esta unión laboral con Daniel tiene que ver con poder mirar la historia argentina con humor, de una manera desacralizada, algo que es infrecuente. En la obra de Daniel se ve una revisión y un rescate de toda esa iconografía peronista de los años '50, pero desde un lugar felizmente distanciado y con mucho humor, lo que permite revisar la historia argentina desde otro lugar. Y ése es precisamente el juego que yo le estoy proponiendo al espectador: volver a visitar juntos ese lugar perdido.
P.: ¿Y a usted, Santoro, qué lo sedujo?
D.S.: A mí me gustó participar porque me pareció que también era una salida para mi obra. Más allá de que esto es una escenografía en función de una obra muy específica, tiene elementos de mi pintura. Hay algo satírico en toda la puesta con lo que me identifico mucho. Yo con mi obra lo que intenté, más que ofrecer la mirada de un arqueólogo, fue metabolizar al peronismo a través del arte. Es un tema que sigue provocando odios y pasiones, pero siempre me pareció que detrás hay un prejuicio racista más que un prejuicio político. Todavía hay gente a la que le molesta la figura de Evita y la ven como esa negrita que se les insolentó, en cambio el Che Guevara ya no es un problema para nadie, es un tipo romántico, un comunista simpático ¿qué problema podemos tener con él?.
P.: No es la primera vez que las criadas están interpretadas por hombres ¿Qué lo llevó a hacerlo usted también?
R.S.: Más allá de que Genet lo pida o no, no me guié por eso. Marcelo Xicarts y Pepe Simón son dos hombres grandotes que vestidos de mucamas proyectan una imagen de brutalidad que para mí se acerca a lo que pudo haber sentido una señora de clase alta cuando esta gente se le metía en la casa...
D.S.: Es como que se te aparezcan Lorenzo Miguel y Augusto Vandor vestidos de mucama.
R.P.: Eso genera visualmenteun choque, es un dato insoslayable que está ahí presente. Esa brutalidad se vuelca sobre la historia que estamos contando.
Entrevista de Pedro Estévez



