4 de enero 2001 - 00:00

"Las grandes comedias no dependen de un chiste"

Las grandes comedias no dependen de un chiste
El autor y director Hugo Sofovich (en el caso también productor), dice que «Bendita clase media» es una comedia «que escribí para disfrutar; son las que mejor salen, porque las escribo para mí», al contrario de las que hace por encargo. «Cuando termino de estrenar una de esas comedietas, lo más probable es que deje de ir al teatro a ver la función.»

Hoy se estrena en el teatro Liceo la nueva comedia de Hugo Sofovich «Bendita clase media», que protagonizan Moria Casán, Juan Carlos Calabró, Emilio Disi, Claribel Medina, Paula Martínez y Guillermo Marcos. El autor de legendarios ciclos de televisión, como «No toca botón», con Alberto Olmedo; sketchs de Su-sana Giménez; películas como «Amante para dos», con Olmedo, Tato Bores y Moria Casán, y obras de teatro como «Qué nos sucede vida», afirma que ésta es la mejor obra teatral que ha escrito y por eso la produce y la dirige.

Periodista: ¿De qué trata «Bendita clase media»?


Hugo Sofovich:
Es una comedia, que calificaría de comedia brillante y algunos dicen que es un grotesco o una obra costumbrista; el público dirá qué es. Trata de un jubilado, un hombre mayor, que vive con su hija, y como piensa que es una carga para la hija, el yerno y el otro hijo, decide quitarse la vida, pero de una forma muy especial. Se encierra en el dormitorio para morir, pero elige hacerlo de un modo nada habitual... acompañado...

P.: ¿Con alguna mujer?

H.S.: Podría ser con la empleada doméstica de la casa, ¿no?

P.: ¿Es un secreto de la obra?


H.S.:
Sí, pero finalmente se revela quién es y qué pasó...

P.: ¿Es el punto de arranque de un escándalo familiar?


H.S.:
Entonces la hija (Moria Casán) llama a su marido ( Juan Carlos Calabró), a su hermano ( Emilio Disi) y a la cuñada ( Claribel Medina) para ver cómo hacen para sacar al viejo de adentro, antes de que termine de consumarse el suicidio.

P.: Nombró parte del elenco, no dijo quién hace al viejo.


H.S.:
El viejo es un gran secreto. (Sonríe.)

P.: ¿Dónde ocurre todo?

H.S.: En el living de la casa, al lado de la habitación donde está encerrado el jubilado. Allí se entran a echar en cara cosas los hermanos, los cuñados. Cuentan de suegras, suegros, problemas familiares. Algo que nos ha pasado a todos muchas veces. Los reproches de familia llegan a que a cada rato se olviden del viejo. Después se acuerdan y vuelven a tratar de rescatarlo. Es una comedia muy divertida con un final con vuelta de tuerca. Moria está espectacular, en el final se emociona muchísimo.

P.: Usted dice que «es algo que nos pasó a todos». ¿Puso algo de su vida?


H.S.:
Hay cosas mías con mi hermano Gerardo, algo de mi señora con el hermano, ya fallecido, y el suegro, de amigos nuestros. A todos les ha pasado. La gente se va a identificar en muchas partes y va a salir diciendo: «Eso me pasó a mí», «esa misma discusión la tuve yo». Es muy auténtica.

P.: Entre todo lo que hizo en teatro, cine y TV, ¿en qué líneas ubicaría esta obra?


H.S.:
Esta es la línea de «Qué nos sucede vida». Son come-dias que se escriben para uno mismo, no por encargo. Es una obra en donde no tengo un elenco armado previamente y debo escribir a medida para cada uno; ésta es una comedia que escribí para disfrutar y son las que mejor me salen, por supuesto, porque las escribo para mí.

P.: ¿Le llevó mucho tiempo escribirla?


H.S.:
Esta comedia está escrita hace varios años. Estamos tratando de armar el elenco hace mucho. Carlos Rottemberg me la quiso producir siempre, pero sea por un motivo u otro no llegó a ser un hecho teatral, faltaba alguien y no se armaba el elenco. Durante todos estos años mucha gente la quiso hacer, actrices y actores importantísimos, de los que no voy a dar los nombres. Cuando me dio el sí Moria Casán, decidí producirla yo. La comedia, evidentemente, estaba esperando el elenco justo, y creo que éste es el elenco.

P.: ¿Siempre ha tenido esa suerte?


H.S.:
Cuando es una obra a pedido uno puede encontrase que no son los actores que ha deseado o que no tienen la calidad actoral que uno quisiera. De pronto hay que poner una mini-ta de onda en el momento, que no sabe hablar, y entonces hay que marcarle demasiado los tonos y uno se olvida de dirigir bien porque hay que enseñar a actuar. Cuando termino de estrenar una de esas comedietas, lo más probable es que deje de ir al teatro a ver la función. Me quedo unos días hasta que se afirma y después dejo de ir, me voy de vacaciones. En cambio, ésta es una obra que me da placer ensayarla y voy a seguir viéndola todos los días, pero no sólo para mantenerla encarrilada, porque no lo precisa, sino porque la voy a disfrutar. Además, acá tengo esa triple función de autor, director y empresario, así que más nervios y más motivos para estar esperando el estreno.

P.: Es típico de ciertas comedias norteamericanas que, más que buscar el chiste, tienen una situación que precipita un desarrollo irrefrenable, encadenando humor y emoción, hasta el final.


H.S.: «Bendita clase media»

tiene algo que ver con las come-dias que hizo Alan Alda en cine, y las obras de Neil Simon que se llevaron al cine. El teatro es provocar una situación y tener a los actores hablando. Una comedia es mucho más rica cuando tiene muy buenas situaciones y no chistes, porque la situación hace reír más que doscientos chistes. Una muy buena situación hace reír todo el tiempo. Lo mismo pasa cuando se coloca un gran equívoco. El éxito más grande de «Cuando Harry conoció a Sally» es cuando Meg Ryan finge el orgasmo; eso es más fuerte que cuatrocientos chistes, eso hizo el éxito de esa película. Las grandes comedias no dependen del chiste.

P.: ¿Tiene algún proyecto a concretar?


H.S.:
Por ahora nada, es suficiente. Sólo si vuelve Susana y me llama, con mucho gusto voy a seguir. En mis contratos siempre pongo una cláusula que me permite escribirle a Susana.

Dejá tu comentario

Te puede interesar