"Borges anticipó la idea de muchos mundos paralelos"

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En "El jardín de los senderos que se bifurcan" postuló una teoría científica que Hugh Everett III enunciaría quince años más tarde.

Junto a investigaciones profesionales, creaciones artísticas como cuentista, dibujante y música (grabó con Mercedes Sosa), Alberto Rojo no deja de explorar y descubrir la relaciones de los textos de Borges con la ciencia, como lo demuestra en “Borges y la física cuántica” (Siglo XXI), obra que acaba de aparecer en versión renovada y ampliada. Rojo es doctor en física. Fue investigador en la Universidad de Chicago y profesor titular en la Universidad de Oakland, y de Ciencia y Humanidades en la Universidad del Este de Nuevo México. Junto a numerosos trabajos científicos, ha publicado “La física en la vida cotidiana”, “El azar en la vida cotidiana”, “The Principle of Least Action: History and Physics”. Dialogamos con él.

Periodista: Comienza su libro señalando que Borges, en uno de sus cuentos, adelantó desarrollos de la física cuántica…

Alberto Rojo: Borges anticipó la idea de muchos mundos, de los universos paralelos. La postuló en 1942 en “El jardín de senderos que se bifurcan”, y en 1957 el físico Hugh Everett III la propuso como teoría científica. Cuando eso se publicó, otro físico, Lane Hughston, le adviertió que Borges había escrito un cuento con esa idea 15 años antes. A partir de 1970, la ”Teoría de los muchos mundos de la mecánica cuántica” incluye un epígrafe del cuento de Borges. Me siguió intrigando si Everett podía haber leído “El jardín de senderos que se bifurcan”, dado que es el primer cuento de Borges traducido al inglés; apareció en la revista “Analog” en 1950. Everett era un ávido lector de ciencia ficción y podría haberlo leído y sentirse inspirado. Sigo indagando, pero no puedo sustanciar mi sospecha.

P.: ¿Borges es el poeta más citado por los científicos?

A. R.: Si se busca a Borges en los sitios de internet Web of Science o en Google Scholar, donde aparecen citas de trabajos científicos, se encuentran miles de menciones a Borges, no en literatura sino en física, matemática, antropología, teología, lingüística. Es el escritor que más ha irradiado a otras disciplinas más allá de la literatura. En Combinatorio, una rama de la matemática, hay un resultado que se conoce como la ley exponencial “El teorema de Borges”. Si un mono teclea caracteres al azar llegará en algún momento a escribir “era una noche oscura y tormentosa”. La probabilidad es muy baja pero. a medida que aumenta esa secuencia, en algún instante puede aparecer. En paleontología está “El dilema de Borges” sobre si el universo tuvo o no tuvo un comienzo, la alegoría que se usa es la de “El libro de arena” que no tiene un comienzo, que es infinito, se abre en una página a la que luego no se va ya a volver a ver. Cuando Herbert Simon visitó la Argentina, en 1967, quiso ver a Borges. ¿Por qué me quiere ver a mí que no soy economista? Es que mi Teoría de Toma de Decisiones está influida por sus ideas sobre los laberintos. La cita más habitual es a Michel Foucault en “Las palabras y las cosas”, en donde parte del texto “El idioma analítico de John Wilkins”, de Borges. Lo curioso es que Borges no había leído a Wilkins sino que se manejó con lo que había leído sobre Wilkins en la British Encyclopedia. Y basado en esas referencias escribió el ensayo más famoso que existe sobre Wilkins

P.: Cuando habló con Borges, él le dijo que sobre física sólo sabía lo que el padre le había enseñado sobre el barómetro.

A. R.: Descreo de eso. Borges alguna vez dijo irónicamente que es preferible ser inculto a semiculto. Él pensaba por su cuenta y tenía cierto desparpajo respecto de la ciencia. La ciencia tiene avances muy técnicos pero otros son conceptuales y van más allá del conocimiento técnico, y son muchas veces anticipados por la buena literatura.

P.: En su nota “Tertium organum” señala la relación de Borges con el esoterista Ouspensky. Más que en la ciencia Borges pareció estar influido por la cábala, el ocultismo, el gnosticismo…

A. R.: A Borges le interesa tanto el ocultismo como las matemáticas o la filosofía. No hace teoría científica, se nutre de ideas para construir ficciones. La física cuántica es como un cuerpo de recetas que funcionan espectacularmente bien para predecir y dar cuenta de un montón de fenómenos microscópicos, pero en cierto punto uno se encuentra sin palabras, no está claro cómo interpretar esas ecuaciones, y cuando uno se queda sin palabras toca los límites del lenguaje. Quienes son capaces de trascender esa frontera de lo inexpresable son los grandes poetas, y Borges es el caso, nos acerca a lo inexpresable de los misterios. Eso lo hace tan atractivo para los científicos.

P.: ¿Cómo fue ese único encuentro con Borges?

A. R.: Fue el día siguiente a mi casamiento. Mis padres habían venido de Tucumán y estaban parando en el hotel Dorá, en Maipú al 900. Fuimos a verlos con mi mujer antes de viajar de luna de miel. Mirá quién está ahí, me dice mi padre. Borges comía con Estela Canto. Mi padre, que era filósofo, me dice vamos a hablar con él. Yo era un fan total. Le preguntamos. Cómo no, vengan cuando pida el té y charlamos. Mi padre, que era muy orteguiano, le preguntó por Ortega y Gasset. Ah, sí… lo conocí cuando vino por acá, me pareció cero. Mi viejo: ¿cómo usted que dice no creer en Dios escribió tanto sobre Él? Ah, pero también escribí mucho sobre el Minotauro. Yo venía de encontrar en el libro “Física térmica”, de Kittel, en una nota al píe: para un estudio literario científico del tema ver “La biblioteca de Babel” del argentino J. L. Borges. Se lo comenté. A Borges los físicos lo citan mucho. Pero… qué imaginativos los físicos.

P.: ¿En que está trabajando ahora?

A. R.: Sigo leyendo a Borges refractado a través del cristal de la ciencia. Estudiando intersecciones del arte y la ciencia. Investigo temas de física cuántica. Escribí el libro “El principio de mínima acción: historia y física”, que publico Cambridge University Press. Voy a publicar la segunda parte de “Física en la vida cotidiana”. Y en este momento hay una muestra de mis dibujos en la 22 North Gallery, de Michigan.

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