12 de mayo 2005 - 00:00

Licántropos que dan pena

Desperdiciar a una actriz como Christina Ricci es unode los mayores pecados de «La marca de la bestia», fallidointento de modernizar el tema de la licantropía.
Desperdiciar a una actriz como Christina Ricci es uno de los mayores pecados de «La marca de la bestia», fallido intento de modernizar el tema de la licantropía.
«La marca de la bestia» (Cursed, EE.UU., 2004, habl. en inglés) Dir: W. Craven. Int.: Ch. Ricci, J. Eisenberg, J. Jackson, M. Ventimiglia, J. Greer, P. de Rossi, S. Elizabeth, Mya.

Wes Craven puede hacer cosas maravillosas cuando crea nuevos mitos del terror, en cambio, cuando intenta aportar una nueva visión de mitos clásicos del género, su trabajo es pésimo. Y pocas veces ofreció un producto tan pobre como en «La marca de la bestia», en la que el pobre muñeco de cera del lobo humano Lon Chaney jr debe atestiguar impotente algunas de las escenas más tontas que se hayan hecho con lobizones y bichos peludos por el estilo.

Una chica enamorada de un tipo un poco raro sufre un accidente de auto junto a su hermanito nerd. Algo los muerde y pronto casi todo el barrio y hasta su perro le aúllan a la luna llena. Todo es terriblemente previsible, excepto las fallas imperdonables en los intentos por modernizar la licantropía, ya que rompe reglas básicas que le dan un sentido especial a estas personas de buen corazón que no pueden controla el animal que llevan dentro. Ahora los hombres y mujeres lobo parecen una cruza de vampiros idiotizados que pelean brutalmente, pero sin lastimarse mucho, y sin necesariamente convertirse en bestias.

Hasta los efectos del experto Rick Baker parecen pobres y deslucidos al lado de sus memorables creaciones dentro del género.

Lo peor es desaprovechar a una actriz perfecta para el terror como Christina Ricci, la ex Merlina que ahora luce como una atractiva Morticia dándole uno de sus pocos atractivos a este fallido producto que hasta intenta tener un corazón políticamente correcto, pero finalmente ni se anima a presentar al que podría haber sido el primer hombre lobo gay de la historia del cine.

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