Londres - Puede que sus fans hayanengordado y no les entre la minifalda,es muy posible que sus seguidores se hayan quedado calvos y que muchos ya seanabuelos. Pero aquellos melenudos de Liverpool a los que el mundo entero conocecomo The Beatles siguen arrasando. Esta vez una autobiografía, firmadade puño y letra por Paul, George y Ringo, los ha colocadoen el puesto número uno de los bestsellers. Sólo en el Reino Unido se hanvendido ya más de un millón y medio de ejemplares de las memorias. Y eso no hasido más que el comienzo: el libro ya se ha traducido a ocho lenguas(incluido el chino) y se calcula que, en todo el mundo, alcanzará la cifra de20 millones de ejemplares vendidos.
Sacando cuentas, se estima que la autobiografía delos Beatles va a dejar a sus autores unos beneficios aproximados de 1.000millones de libras, algo así como 1.500 millones de dólares, que seránescrupulosamente repartidos a partes iguales entre Paul, George, Ringo y YokoOno, la viuda de John Lennon. Los tres Beatles supervivientes, en unalarde de generosidad, han decidido compartir con la compañera del beatle asesinadoen Nueva York en 1980 el dinero que les reporten las memorias.
No es que los hoy cincuentones que a principios delos años '60 se dieron a conocer con «She loves you» anden escasos defondos. Se estima que la fortuna personal de Paul anda por los 800millones de dólares; la de George, en cerca de 135 millones y la de Ringo,el 'pobretón' del grupo, en sólo de unos 100 millones. Pero unos ingresos extratampoco vienen mal.
Además, y a juzgar por el tiempo que les ha llevadocompletar su autobiografía, los Beatles se han ganado el jornal con elsudor de su frente. Durante seis años Paul McCartney, George Harrisony Ringo Starr trabajaron en secreto sus memorias, reuniéndoseperiódicamente y echando la vista atrás. Todo, por empeño de Sir PaulMcCartney, que convenció a George y a Ringo de embarcarse enel proyecto y poner punto final a las más de 400 biografías no autorizadassobre los Beatles. «La verdad es mucho más importante para ellos queel dinero», proclamaba su jefe de prensa, Geoff Baker, el día de lapresentación de las memorias de la mítica banda.
«Se trataba de disipar algunos mitos y de ponerlas cosas en su sitio. Todo hijo de vecino ha estado escribiendo libros sobrelos Beatles desde 1963», declaraba McCartney días antes de que laautobiografía de los chicos de Liverpool llegara a las librería del ReinoUnido. Por cierto: no hubo tumultos, colas o ataques de histeria a las puertasde las tiendas para conseguir un volumen de las memorias de los Beatles.La inmensa mayoría de los ejemplares se vendió, fríamente, a través delteléfono o de Internet. Cosas de hoy.
Pero lo que no tiene desperdicio es la autobiografía.Algunos pasajes son auténticamente deliciosos, como ese en que Sir PaulMcCartney no puede disimular la ira reconcentrada que siente hacia Lennone intenta hacer creer que era él, y no John, el auténtico espíritualternativo y vanguardista de la banda.
McCartney dice, recordando el año '66 en que losBeatles grabaron «Revolver»: «La gente comenzaba a dejar de ladola mentalidad puramente pop y a mezclarse con artistas. Nosotros conocíamos aunos cuantos actores y a unos cuantos pintores y visitábamos las galerías dearte porque vivíamos en Londres. Comenzaba a producirse una especie de cruce,de mezcla.Y mientras los otros se casaban y se mudaban a las afueras, yopermanecí en Londres y me uní a la escena artística de la mano de amigos comoRobert Fraser o Barry Miles y de diarios como 'International Times'. Siempre heafirmado que, antes de que John entrara en ese mundo, porque entonces él estabacasado con Cinthia, yo ya hacía tiempo que estaba en él. Fue sólo después,cuando comenzó a salir con Yoko Ono, cuando regresó a Londres y empezó avisitar las galerías de arte». Queda dicho.
No está tampoco mal el párrafo en el que recuerdancómo su legendario y avispado productor, Brian Epstein, estuvo a puntode comprarlos por 50 libras semanales de por vida, unos 300 dólares mensuales alcambio actual. Habla George: «A principios de los '60, cuando tocábamos enclubes y conocimos a Brian Epstein, ganábamos unas 25 libras semanales. Porentonces, 25 libras semanales estaban bastante bien. Mi padre, por ejemplo,ganaba 10. Después empezamos a ganar mucho más, pero Brian guardaba el dinero ynos pagaba un sueldo. Una vez trató de hacernos firmar un contrato en el quenos garantizaba un sueldo vitalicio de 50 libras semanales a cambio de quedarsecon el resto de los beneficios, si es que los había. Lo pensamos y le dijimos'Mirá, Brian, vamos a arriesgarnos un poco. Vamos a arriesgarnos a ganar unpoco más de 50 libras a las semana'».
En otra parte, Ringo señala lo mal que lo pasóen aquel místico viajecito a la India organizado por el espiritual George:«Estuve sólo dos semanas y me fui. La comida era espantosa para mí, que soyalérgico a un montón de cosas. Me presenté con dos valijas: una llena de ropa,la otra de latas de arvejas».
Desde los orígenes de la banda, sus primeros pasos,el viaje a Hamburgo (donde George perdió la virginidad), el salto a lafama, las drogas, la ruptura y disolución del grupo. Todo está en este libro enel que, la verdad, tampoco se develan grandes secretos. «Pero hay quellamarse Beatles para vender así», resume Derek Jones, el hombre alfrente de AP Watt, la más veterana agencia literaria del mundo.




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