La semana pasada, en Ungallery, Amalia Amoedo presentó “Bailan colibríes”, una nueva exhibición de videos donde confirma la estética fuertemente arraigada en la belleza que, desde los inicios de su carrera, se percibe en sus obras. La belleza es un valor ausente en el arte actual; el urinario de Duchamp marcó la fecha de despedida. Cualquiera que visite ferias, bienales y galerías tropezando con la fealdad advierte que la belleza, destronada primero por la vanguardia, acabó siendo expulsada del escenario por la tiranía del arte “con contenido” conceptual y político. No obstante, la belleza y la gratuidad del arte por el arte, anunciaron su regreso triunfal en la muestra de Amoedo, desde la invitación, donde aparece la artista con su rostro maquillado con brillantina y rodeada de reflejos y resplandores.
Los colibríes de Amalia Amoedo: el regreso de la belleza
Destronada primero por la vanguardia, es hoy un valor ausente. Bienales y salones se inclinan por la fealdad que ordenó Duchamp y lo "conceptual".
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Al ingresar a la galería de la calle Arroyo un pianista crea un clima retro. La melodía pegadiza transporta al espectador al pasado, y la muestra comienza frente a un aparato de TV diminuto. “Ese video lo hicimos en 1999, después hicimos un remix. Están Gustavo Bruzzone, Fabio Kacero y lo filmamos en la casa del hermano de Kacero. En esa época hicimos tres muestras juntos, Benito Laren, Leo Chiachio y yo, que hacía muy poco arrancaba en el mundo del arte. Son tres videos diferentes sobre ‘Los Ángeles de Charlie’ y me pareció lindo mostrarlos. La gente me pregunta: ‘¿Hace cuánto que pintás?’ La verdad es que hace muchos años que me dedico al arte. Por cuestiones de la vida no es a lo único a lo que me dedico; las pérdidas familiares me impidieron ocuparme enteramente, tengo otras responsabilidades, pero nunca lo abandoné”.
Ama, como le dicen sus amigos, produce arte desde fines de los años 90; luego, como vicepresidente del Museo Amalia Lacroze de Fortabat que heredó de su abuela, se convirtió en operadora cultural. Es responsable del patrimonio rico en obras maestras, como la formidable vista veneciana de Turner y, además, de mantener vivo el Museo con una programación que ha logrado colocar la belleza de vuelta en el candelero. Entretanto, este año la nombraron presidenta de arte BA. La discusión sobre el arte con contenido social, y su contrapartida, el arte lúdico y despreocupado que surgió y mantuvo su arraigo en la Argentina durante la década del noventa, destacadamente autorreferencial y ajeno al contexto sociopolítico, se había acallado. Pero, para alegría de un coleccionista como Gustavo Bruzonne y de muchos artistas, la bulliciosa producción de los 90 que había desaparecido sigilosa de la escena, regresó al Museo Fortabat. Por la puerta grande ingresaron las muestras de Marcelo Pombro, Benito Laren y el genial Omar Schiliro, entre otras como “Tácticas luminosas”, de Elba Bairon, Graciela Hasper, Alicia Herrero, Magdalena Jitrik, Fernanda Laguna, Ana López, Ariadna Pastorini y Cristina Schiavi.
Frente al video “La Bestia” que domina la muestra de Ungallery, consultamos a Amoedo: ¿cómo se establece la relación con un personaje supuestamente brutal? “Surgió a partir de una fiesta, cuando cumplí 40 años, y de una poesía sobre el poder de una cinta roja que decidí tatuarme en vivo en este video. Y ¿por qué con una bestia? Un poco por la mitología y por lo que para cada uno puede representar una bestia, que puede ser una bestia de belleza, de sabiduría, de infinidad de cosas. En mi caso lo asocio a la abundancia, a recuerdos inolvidables y al término ‘una bestialidad’. Grabé el video en un bosque por la magia del bosque y porque esa poesía hablaba de un perfume muy específico que está cerca de Zárate, donde llevaba a mis hijas a pescar. Tiene que ver con los tiempos del tatuaje y la cicatrización. No solamente la tecnología te empuja sino también la mitología, el bosque, los unicornios y un poco el pasado, la historia, la filosofía. Es una síntesis de todo eso”.
Si bien lo bello según Rainer María Rilke, “no es sino el comienzo de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar”, la belleza que supo tener un protagonismo incomparable en nuestro territorio hasta que se convirtió en un pecado, es la que Stendhal entendía como una “promesa de felicidad”. Pero, ¿cuál es la belleza que hoy regresa? Los videos de Amoedo se inspiran en los versos de su libro “Cruz del Sur” (Editorial Mansalva, 2017) y, específicamente en el poema que dice: “Entre risas de sirena/ tutús de bailarina y tacos de princesa/ bailan colibríes”. Contrariando la dictadura de las tendencias dominantes en el mundo, ¿volverán a ver la luz colecciones cerradas hasta hoy a cal y canto?




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